Opinión
"Hay Partido"

Por Varios firmantes*
El Partido Comunista de España se encuentra hoy en un momento crucial para su historia. Y quienes escribimos este artículo, creemos que las respuestas que hemos dado en los últimos años no han sido las correctas. Todas las personas que nos identificamos como comunistas vivimos tiempos complejos; con un contexto internacional enormemente inquietante, donde proliferan las agresiones armadas al tiempo que se palpa la desesperanza de la clase trabajadora por un futuro digno.
Por un lado, nos hemos acostumbrado a sobrevivir entre la crisis de la vivienda, el estancamiento de los salarios, el aumento constante de los precios y el deterioro generalizado de los servicios públicos. Por otro lado, la amenaza creciente de la ultraderecha, que consigue conectar con amplios sectores de la población, no puede obviarse como espejo de las deficiencias de la izquierda política y el gobierno de coalición estatal, cuyas propuestas y declaraciones son una promesa constantemente incumplida.
En este contexto, sin embargo, se han abierto recientemente debates de calado sobre qué debe ser la izquierda en esta encrucijada. Reflexiones críticas sobre lo que estamos haciendo que generan un debate esencial, que no debemos eludir ni reducir a un baile de posibles marcas electorales: cómo poner en práctica nuestras ideas en un mundo cambiante y adverso para los intereses populares.
Mientras el imperialismo yanki campa a sus anchas por el globo, con la complicidad sumisa de la Unión Europea y los países que la integran, y mientras se perpetra el salvaje genocidio palestino, en ocasiones tenemos la sensación de intentar estar en misa y repicando. Si bien España ha supuesto un contrapunto en algunos casos en el plano internacional, en otros muchos hemos comulgado con ruedas de molino. Por poner un ejemplo, en el apoyo total a la continuación de la guerra en Ucrania a cualquier precio humano.
En un momento como el actual cabe, quizá con más intensidad que nunca, hacerse la pregunta de cuál es el papel del PCE en la nueva realidad, pasado el primer cuarto de siglo. De las respuestas colectivas que demos en los próximos meses dependerá la viabilidad de nuestra organización y su capacidad para intervenir en las problemáticas actuales de nuestra clase, más allá de ser un actor menor del juego parlamentario.
En los últimos años hemos hecho política pensando demasiado en los estrechos márgenes del Consejo de Ministros. El gobierno de coalición ha condicionado toda la actividad y la imagen pública del PCE, pasando además de apoyar a este gobierno a cambio de medidas concretas a un papel de subordinación al Partido Socialista. Y es que existen muchas formas de impedir la investidura de gobiernos de derechas. No se trata de purismos abstractos, ni de maximalismos estériles. Sino de anticiparse a la capacidad de Pedro Sánchez de absorber las ideas y propuestas de la izquierda, para acabar o bien desechándolas, o bien capitalizando su realización.
Ir a rebufo del PSOE no permite ni condicionar sus decisiones, ni trasladar de forma clara y coherente a la sociedad que la izquierda no es una mera comparsa del Partido Socialista. Un PSOE que, no lo olvidemos, hemos caracterizado como principal pilar político del régimen actual y que, por ende, no está dispuesto a poner en marcha medidas valientes y transformadoras. Menos aún en una segunda legislatura que depende en el Congreso de las derechas nacionalistas.
Todos estos elementos han llevado a que algunos camaradas del PCE hayan tirado la toalla. A veces rompiendo el carné, otras retirándose silenciosamente fuera de la militancia activa. Nuestro mayor activo ha sido, y es, nuestra militancia incombustible, que no ha sido tenido en cuenta por la dirección y ha sido relegada.
Necesitamos, ahora que se acerca el XXII Congreso, recuperar la cultura del debate honesto, con mirada larga y tono sosegado. Necesitamos volver a conectar con muchos jóvenes que quieren dar la batalla desde las ideas comunistas, y a los que se ha excluido en el Partido.
Necesitamos hoy un proceso de discusión a fondo. Superar tendencias sectarias que hemos sufrido y salir de retóricas vacías o autojustificativas. Tenemos que salir del bucle de estos años y apostar decididamente por revitalizar el Partido, para impedir que quede relegado a la condición de una organización con un glorioso pasado, de presente escasamente relevante y futuro jubilado.
Quienes nos reivindicamos como comunistas debemos dar un paso al frente para dar una respuesta colectiva, combativa y esperanzadora a los desafíos actuales. Nos jugamos la pervivencia misma de un proyecto revolucionario que atraviesa horas difíciles en los países de nuestro entorno. Contamos con la experiencia de nuestra militancia, con la convicción de que el PCE es más necesario que nunca para poner en pie una izquierda coherente y consecuente, que no renuncie a ninguna victoria puntual, pero que aspire a acabar con el sistema capitalista. Ante el XXII Congreso del PCE, hay Partido, en todas las acepciones.
*Firman:
Alberto Cubero, Álvaro Aguilera, Aitana Sanz, René Gamborino, Cristina Hernández, Roser Maestro, Elisa Martínez, Aroha Nicolás, Carmen Sevilla, miembros del Comité Central.
Javier Parra (SG PCPV), Cristóbal Guerrero (SG Extremadura), Carlos Serrano e Iván Pastrián (Castilla y León), Xavier García (PSUC), Adrián Ubach (SG Canarias), Sara Naila y Miguel Montero (SG Madrid), África Moreno y Francisco Lara (SP Exterior), Carolina Escar y Víctor Benedico (SG Aragón), Lucía Gutiérrez y Jorge Crego (SG PCG), Unai Orbegozo (EPK), Ainhoa Martínez Díaz de Cerio (La Rioja) Carmen Sonia Martínez (Región de Murcia)
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.