Opinión
Llorente en el Paleolítico

Por David Torres
Escritor
Para qué entrevistar a Marcos Llorente pudiendo no entrevistarlo, es una cuestión que explica bastante bien por dónde anda el periodismo hoy día. Lo de andar más bien es una metáfora, porque unas veces el periodismo vuela y otras veces se arrastra, aunque difícilmente camina sobre dos pies, que es la postura acorde a la especie humana. A los futbolistas casi siempre les preguntan lo mismo y las respuestas tampoco suelen variar mucho. "El fútbol es así", "perdimos porque no ganamos", "en el fútbol a veces hay que marcar goles", "hay que seguir trabajando" o esta maravilla de Podolski: "El fútbol es como el ajedrez, pero sin dados". Podría tirarme dos párrafos con perogrulladas y barbaridades por el estilo, aunque basta leer un par de crónicas de M. Rajoy para resumir dos siglos de pensamiento futbolístico. Cuando escribe sobre fútbol, Mariano produce la impresión de estar jugando a la petanca, igual que cuando era presidente parecía estar escribiendo crónicas de fútbol.
La única vez que entrevisté a Rajoy fue en marzo de 2008, cuando iba incrustado en la comitiva que cubría su campaña electoral contra Zapatero. En realidad, la entrevista se adelgazó a una sola pregunta y como mis compañeros ya habían agotado las cuestiones pertinentes -la inflación, el desempleo, la crisis económica, las negociaciones con ETA...-, me pareció más original interrogarle sobre una afición privada, para ver si le pillaba con el pie cambiado o por casualidad soltaba algo que no pareciera sacado de un folio. Le pregunté cuál era su puro favorito y, tras un balbuceo dubitativo (Eeeeeeh), dijo que no sé, un habano o un dominicano, un robusto o una panetela o un petit corona, depende de la hora y del día. Un poco más nebuloso y me dice que no fuma, aunque yo sabía muy bien, por el estanquero donde se abastecía, cuál era exactamente su marca y su vitola predilecta. Puede que la mía fuese una pregunta nimia e impertinente, pero sirvió para comprobar que Mariano es un señor que no dice la verdad ni durmiendo.
Lo de sacar a un entrevistado de su zona de confort suele dar buen resultado con futbolistas, lo que provocaba a veces que los periodistas tuvieran que consultar el diccionario ante las respuestas de Pardeza, que suele leer a Lorca, a Cernuda y a Cortázar, entre muchos otros. Peor aún era cuando Éric Cantona echaba pestes del fascismo que invadía la afición de ciertos equipos o criticaba el precio abusivo de las entradas al campo. Con Llorente, sin embargo, los periodistas deportivos no corren el menor riesgo de acrecentar su vocabulario o cuestionar su posicionamiento político. Todo lo más, si se les ocurriera hacerle caso, podrían acabar con quemaduras de tercer grado o una insolación en la sesera.
A Llorente han vuelto a darle protagonismo en la Cadena Ser (o No Ser) y el hombre no ha desaprovechado la oportunidad de incidir en la peliaguda polémica de la prioridad nacional. Según Llorente, una de las marcas esenciales de la españolidad es la selección nacional de fútbol: "Quien no sea de Luis de la Fuente y de la selección, no es español". Lo que automáticamente daría carta de ciudadanía a cientos de miles de inmigrantes que salen a celebrar los goles de la Roja como si los hubieran marcado ellos mismos, una de las más fabulosas proyecciones patrióticas que proporciona el fútbol. Que lo llaman "deporte rey" por algo.
Al mismo tiempo, este curioso requisito ideológico invalidaría de inmediato la nacionalidad de Vito Quiles, Javier Negre o Bertrand Ndongo, quienes critican abiertamente que jugadores negros o moros puedan representar a España. "Me llamarán facha", dice Llorente, con una profundidad de visión similar a la de sus estudios dermatológicos. Valéry decía que lo más profundo es la piel y con el lateral derecho de la selección española la frase ha tocado fondo. Desde hace tiempo, Llorente defiende la dieta paleolítica que consumían nuestros ancestros de forma natural como fuente de todo bienestar, aunque sus conocimientos de medicina, climatología, aeronáutica y sus ideas en general también son paleolíticas. Prácticamente todo el bagaje cultural de Llorente proviene del Paleolítico, excepto quizá las botas de fútbol y las gafas. A ver lo que escribe M. Rajoy del partido contra Arabia Saudí, que lo mismo inventa la petanca.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.