Opinión
Moreno Bonilla y su batalla de Bailén
Por David Bollero
Periodista
Juan Manuel Moreno Bonilla está confiado. Mucho. No es que salga a ganar, es que sólo contempla la victoria en las próximas elecciones andaluzas . Cuando hace un llamamiento a no caer en el "exceso de confianza", únicamente se refiere a que la mayoría absoluta no está asegurada ante el acecho de Vox, pero no duda ser la fuerza más votada. ¿Podría enfrentarse a su particular batalla de Bailén? Entonces, las tropas napoleónicas pagaron muy cara su bravuconería.
La mayoría de las encuestas han llevado en volandas al PP andaluz. Tan sólo en los últimos meses han planteado la posibilidad de que Moreno Bonilla no consiga la mayoría absoluta , viéndose obligado a pactar con la extrema derecha, como de hecho ya hizo en 2018, cuando perdió las elecciones ante el PSOE por más de 260.000 votos y, sin embargo, gobernó.
Esta demoscopia ha propiciado que los medios de comunicación amplifiquen la sensación de que estas elecciones en Andalucía sólo servirán para dilucidar si el PP volverá a disfrutar de su rodillo parlamentario o tendrá que hacer concesiones a Vox. Pareciera que el resto de fuerzas políticas son irrelevantes para la ciudadanía. Es lo que Moreno Bonilla simplifica hasta la banalización al afirmar que sólo él y una mayoría suficiente garantizan la estabilidad, mientras que si hay mayor pluralidad, llega "el lío".
Este exceso de confianza podría valerle una derrota. Vaya por delante que parece complicado, pero lo mismo imaginaba el general Dupont en 1808 y, sin embargo, terminó rindiéndose en Bailén ante las tropas españolas, con más milicias y voluntarios que soldados regulares. Entonces, las tropas francesas pecaron de soberbia, apuntalada en sus victorias previas, camino de Despeñaperros.
Caminaban despacio, muy despacio, motivado por su altanería y por el peso con que cargaban tras los saqueos cometidos en Andalucía. Resulta inevitable que a uno le vengan ahora a la mente la partición de contratos sanitarios a entidades privadas o los 43 investigados por la UCO en el ‘caso mascarillas’ de la Diputación de Almería .
Aquel mes de julio de 1808 el sol castigaba duramente, superando los 40 grados de temperatura, cuando estalló la batalla. El calor pegajoso, el polvo reinante hizo asfixiante una batalla que ponía al rojo vivo los cañones de ambos bandos. El general Dupont no contaba con aquello, viéndose asediado por las tropas de sus homólogos españoles Castaños y, muy especialmente, Reding. La unión de los dos regimientos españoles, uno procedente de Sevilla y otro de Granada, doblegaron a los franceses como, quizás, podría hacer la izquierda con Moreno Bonilla . A este respecto surgen voces estos días en el arco más progresista que parecen, incluso, negarse a sentarse para abordar esta unidad , ignorando que ésta no sólo llega de unas listas, sino de lo que vote la ciudadanía, como ya se ha demostrado en otros territorios donde las urnas les han dado la espalda.
En este paralelismo con la batalla de Bailén no quiero obviar otro elemento crucial, protagonista también en una posible derrota de Moreno Bonilla: el papel de la mujer. Aquel sofocante calor fue aplacado en las tropas españolas por las mujeres bailenenses, que además de atender a los heridos, irrumpieron en pleno campo de batalla con cántaros de agua para dar de beber a las tropas y enfriar las piezas de la artillería española, tal y como recogió Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales. Surge así el mito de María Bellido, la mujer natural de Porcuna, que llegó con su cántaro al mando, a la zona más peligrosa del frente.
Según relata historiador Manuel López Pérez, "dirigiéndose directamente al general Reding, [Bellido] ofreció agua al general, y en el momento en que elevaba la vasija, una bala rompió el cantarillo. La mujer no se inmutó. Recogió el tiesto donde había quedado un poco de agua, y lo ofreció al general, que alabó su labor y ofreció premiarla". Ese cántaro roto es el que aparece hoy en día en el escudo de Bailén.
En este punto, se impone la imagen todas esas mujeres víctimas del escándalo del cribado de cáncer , sobre el que la Junta de Andalucía continúa sin ser transparente o ni siquiera atiende las reclamaciones patrimoniales. Uno piensa en Amama y cómo los de Moreno Bonilla han criminalizado a sus integrantes, pese a haberse acreditado que hubo negligencia en la gestión sanitaria y ésta condujo a diagnósticos tardíos o, incluso, la muerte.
Todas las mujeres en Andalucía son víctimas de esta deficiente gestión, al haber dudado del resultado de sus mamografías, haber tenido que repetirse pruebas o recurrir a la sanidad privada para calmar su zozobra. Todas las mujeres sufren a este gobierno del PP que únicamente ejecuta el 44% del presupuesto destinado a combatir la violencia de género mientras es la Comunidad Autónoma donde más mujeres han asesinado sus parejas o exparejas desde que tenemos datos (2003). En este lamentable primer trimestre del año sucede lo mismo, con tres mujeres asesinadas de las 14 contabilizadas hasta el momento. Y en Andalucía hay muchas María Bellido.
Sucede algo parecido con los y las jóvenes, privadas del ascensor social de la educación con la privatización de la Formación Profesional o de la Universidad o con los cerca de dos millones de personas viviendo en la exclusión según Cáritas. Son demasiados los frentes que Moreno Bonilla ha abierto por ejecutar unas políticas que asfixian a Andalucía .
Volviendo a las encuestas, las del CIS andaluz (Centra), en Andalucía, más gente se siente de izquierdas que de derechas . Es hora de trasladarlo a las urnas y dar un vuelco a la demoscopia. En las elecciones de 2022, sucedieron cosas impensables hace años, como que el PP fuera el partido más votado en Huelva –de hecho lo fue en todas las provincias- o que ganara en las ocho capitales. Se alzó ganador en 567 de los 785 municipios de la Comunidad (en 2018 sólo lo fue en 109). Como el general Dupont, Moreno Bonilla cabalga hacia el 17 de mayo, confiado en sus victorias pasadas, pero ay, Andalucía, quizá vuelvas a sorprender con otra batalla de Bailén.
¿Y saben qué más? La batalla de Bailén fue la primera derrota del ejército napoleónico en campo abierto en Europa y marcó un antes y un después la Guerra de la Independencia española. Andalucía, repite la historia.
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