Obituario
Pepe Gutiérrez, un luchador por la igualdad

"En caso de duda, hay que optar en favor del más débil"
Pepe Gutiérrez Álvarez trabajó a lo largo de toda su vida en favor de la revolución. En estos tiempos de consolidación del individualismo y de cambio generalizado en las formas de entender la vida, figuras como la suya son más necesarias que nunca.
Esta idea se expresó con claridad el pasado domingo 23 de agosto, de manera contundente y desde diferentes puntos de vista en un acto de despedida, en el que se quiso dejar bien claro que su legado en favor del cambio social permanecerá en muchas conciencias.
Pepe Gutiérrez no tuvo una vida fácil y siempre encaró de frente los problemas personales y colectivos, pero nunca cedió ni un milímetro ante los propagadores del pesimismo.
Su compañera, Merche Arqué, explicó que a menudo compartían esta idea: "Con nosotros no podrán".
No ahorraba pensamiento ni palabras para expresarlo, a veces demasiadas. Le costaba ser breve, pero en el acto ante su féretro no faltó quién hiciera un buen esfuerzo de síntesis para recordar dos características excepcionales del personaje:
La primera era una opción de vida. Ante las dudas que pueden surgir en caso de conflicto, Pepe lo tenía claro. Se ponía del lado del más débil.
Y cuando hablaba de sus momentos de mayor felicidad, hacía hincapié en aquellos en los que había tenido más clara la sensación de compartir vida militante.
Rechazaba cualquier tipo de dogmatismo. Así lo afirmaron vecinos de su pueblo, Sant Pere de Ribes, y compañeros de acción y de gestión municipal. Para ponerlo de manifiesto hablaron de él como una persona próxima, noble, estimada, humilde. comprometida, luchadora y culta. Recordaron la importancia que otorgaba al concepto ‘camaradería’ y explicaron algo importante para el tiempo que nos toca vivir: personas de izquierdas, de sensibilidades políticas muy diversas, lo tomaban como referente.
Ha sido y siempre será una figura clave para todas las personas interesadas en la recuperación de la memoria histórica, sin concesiones al sectarismo.
Dedicó mucho tiempo a trabajar para hacer imposible que personajes que se distinguieron por su defensa de las libertades y la igualdad no fueran desfigurados o cayeran en el olvido.
Él se rebeló, por ejemplo, contra quién había querido o quiere dibujar todavía un retrato de Albert Camus como el de un escritor homologable, "que habría comido en la mano de Juan Carlos I", que "nunca habría molestado en la buena mesa de la democracia existente con artículos insidiosos sobre las pateras".
En sus libros reconoció la maestría y el compromiso social de autores como Paco Candel, de anarquistas como Federica Montseny o José Peirats, de militantes comunistas enemigos del estalinismo como Wilebaldo Solano, de internacionalistas inolvidables como la miliciana Mika Etchebehere, de figuras de la canción como la poumista Teresa Rebull, de obreras como Otilia Castellví, de trabajadores en rebelión permanente contra el capital como José Borrás o de dirigentes carismáticos de su partido, la Liga Comunista Revolucionaria, como Miguel Romero, ‘el Moro’. Ambos también compartieron militancia posteriormente en Anticapitalistas.
La lista de hombres y mujeres de nuestra historia sobre los cuales investigó y escribió Pepe Gutiérrez es enorme: Andreu Nin, Joaquim Maurin, María Teresa García Banús, Juan Andrade, Mary Low….
Hay que leer sus libros y consultarlos cuando hace falta. Memorias de un bolchevique andaluz, Retratos en rojo y negro, Retratos poumistas, La guerra que no se debió perder, El fantasma de Trotsky. España 1916-1940… son auténticas obras de referencia para cualquier persona interesada en la historia del socialismo, del cine, del movimiento obrero.
Como articulista fue prolífico. Su contribución a la edición de publicaciones como Combate, El Viejo Topo, Viento Sur, Kaos en la red, y también del Diari de Barcelona, El Brusi, en un tiempo autogestionario que hay que rescatar del olvido, resultó esencial.
Al conocerse la noticia de su muerte, una gran cantidad de personas que lo conocían han reaccionado con textos en publicaciones y notas en redes sociales, en las cuales han destacado la excepcionalidad del trabajo de un autodidacta como Pepe Gutiérrez. Desde la redacción de la revista L’Estaca, de L'Hospitalet de Llobregat lo han explicado con especial claridad: "Es difícil observar una figura intelectual de su relevancia y de su prolífica capacidad de investigación y creación, vinculada a la divulgación del marxismo revolucionario (especialmente en la perspectiva troskista) y a todo aquello que haya tenido que ver con una de las grandes artes que él idolatraba, como era el cine".
Como historiador, ha sido uno de los principales divulgadores de lo que representó el Partido Obrero de Unificación Marxista, el POUM.
Fue un alma esencial de la Fundació Andreu Nin y por ello conviene destacar una realidad que consideraba significativa. El POUM no existe desde hace años, pero lo que se explica hoy y se ha escrito sobre aquel partido revolucionario, radicalmente opuesto al capitalismo, a la colaboración de clases y a cualquier tipo de autoritarismo, despierta una atención más que considerable entre gentes de generaciones diversas.
Las organizaciones que reivindican el legado del POUM son modestas, pero cuando convocan coloquios, jornadas, charlas y presentaciones sobre lo que representó, llaman la atención y demuestran, en concurridos actos presenciales, que en nuestras sociedades hay hambre de conocimiento sobre formas de cambiar el estado de cosas. Otro mundo es posible. Un mundo entre iguales.
Las aportaciones de Pepe Gutiérrez en esta dirección han sido descomunales.


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