Opinión
El perdón y un adelanto electoral posible

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
-Actualizado a
El golpe se escuchó en el Himalaya; al fin y al cabo, cuando Santos Cerdán te mira con esa cara de bonachón sonriente y afable que nunca ha roto un plato, es difícil creer que él tenía algo que ver con Koldo y ‘Jose’ (Ábalos). Las grabaciones transcritas por la UCO en su último informe conocido, cacareadas desde hace semanas sin orden ni concierto y conocidas ayer, así como los hechos relatados -a veces, un pelín interpretados de más para ser policía judicial, para qué nos vamos a engañar…-, sin embargo, no dejan lugar a dudas. Cerdán tiene más indicios de criminalidad en el informe de la UCO que dinero negro fue invertido en la remodelación de la sede de la calle Génova y de la que Pablo Casado quería desprenderse. Pero, ¿quién es Pablo Casado?
La cara de Pedro Sánchez este jueves, pidiendo perdón una y otra vez a los ciudadanos, primero, y a los militantes, después, por la presunta corrupción del trío calavera Koldo-Ábalos-Cerdán, era un velatorio. Tengan en cuenta que, más allá de adonde llegue este siniestro desastre en el PSOE, se te tiene que quedar una cara de imbécil perfecta cuando te cuentan lo que hay, presuntamente no lo sabías y eres el presidente del Gobierno y el líder del partido estafado (o dopado, que eso está por ver aún y aquí nadie se fía de nadie).
En solo siete años van dos secretarios de Organización de la máxima confianza -como deben serlo para tener tanto poder y delicadas encomiendas- más ocupados en sacar tajada de contratos públicos, sean de mascarillas o infraestructuras, que de hacer del PSOE un partido progresista y de Gobierno; con lo que ha costado recuperar La Moncloa desde que la abandonó Zapatero sin corrupción alguna, pero sí con serias renuncias ideológicas por parte de un partido socialdemócrata para cumplir con el austericidio impuesto por la UE y EEUU, el FMI y el BCE. Ahí se fue todo al ‘carallo’.
El perdón público del presidente Sánchez está bien porque imagino la decepción de votantes y, no digamos, militantes y cargos intermedios con semejante informe de la Guardia Civil plagado de jetas y presuntos chorizos; pero no es suficiente. En teoría, el secretario general del PSOE ha reaccionado inmediatamente al informe de la UCO sobre Cerdán, no todos los hacen. Para que Rajoy hablara de la financiación ilegal del PP, que sería confirmada en los tribunales, tuvo que ser agosto y estar el Congreso de siesta veraniega, además de pasar meses y meses con una presión brutal de evidencias sonrojantes, incluidos sus sobresueldos detallados en los papeles de Bárcenas. Rajoy pidió perdón por su confianza en “ese señor del que usted me habla”, pero no dimitió. Ni siquiera pidió perdón, más adelante, por las cloacas de Interior, con su gran amigo Jorge Fernández-Díaz y su ángel Marcelo al frente. Fue una moción de censura, la de Pedro Sánchez, la que echó a Rajoy por la puerta pequeña.
En estos momentos, Feijóo descarta la moción, porque quiere, supongo, y sobre todo, porque en Junts prefieren el escándalo del PSOE, de momento, a que Vox los ilegalice y los vuelva a meter en la cárcel, como es lógico y como haría cualquiera, supongo. Y, mientras, Feijóo no disimula su alegría, porque la venganza se sirve en plato frío y él cree que se ha librado de que le pregunten más sobre su llegada al liderazgo del PP, ‘asesinando’ a su antecesor por haber denunciado públicamente a Ayuso por el enriquecimiento indecente de su hermano durante la pandemia gracias a la Comunidad de Madrid.
Ha habido petición de perdón, habrá auditoría externa en el PSOE para descartar la financiación ilegal -aunque auditar dinero negro es complicado, si no imposible- y habrá más comparecencias del presidente, pero no es suficiente. Sánchez ha descartado adelanto electoral y no ha hablado siquiera de someterse a una cuestión de confianza que sólo él puede convocar. Pero en un presunto caso de mordidas por adjudicaciones públicas (no olvidar aquí a las empresas pagadoras) es indudable que hay más personas implicadas que los ‘Tres Tenores de Ferraz’, que esa investigación llevará tiempo y que la información -el periodismo, que bulos habrá más que nunca también- será un goteo insoportable que provocará mucho desgaste y desmovilización en la izquierda, esta que ya no estaba precisamente tocando las castañuelas. Pedro Sánchez ha pasado a otra dimensión en las últimas horas y ya no descarta un adelanto electoral, como hace unos días. Es imposible hacerlo.
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