Opinión
La semana en la que la izquierda volvió a querer ganar

Por Sato Díaz
Coordinador de Política.
Con Cariño de Arde Bogotá se calentaba el ambiente en la Sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes. Mientras, los cinco protagonistas bajaban a la calle Alcalá a saludar a las 200 o más personas que no pudieron entrar al recinto. Más de 500 espectadores dentro del edificio para seguir el acto, bien en directo, bien proyectado en el cine de una planta más abajo. Con Baile Inolvidable de Bad Bunny entraba Rita Maestre al escenario, para hacer la presentación del acto como anfitriona madrileña. Con Revolución de Amaral hacían lo propio los cuatro ponentes, Lara Hernández, Ernest Urtasun, Antonio Maíllo y Mónica García. Y con People Have de Power de Patti Smith se despidió el evento que volvió a reunir a la izquierda alternativa, Un paso al frente.
"No ganarán, no ganarán, no ganarán", aseguraba, en relación a la ultraderecha, un Maíllo exultante desde el escenario, poniendo en pie a los asistentes al acto de refundación de la izquierda. "Quiero ganar votos a Vox provincia a provincia", decía tres días antes, el pasado miércoles, Gabriel Rufián en su acto conjunto con Emilio Delgado y Sarah Santaolalla en la sala Galileo Galilei. "El pueblo progresista nos exige una cosa, ganar, por eso damos un paso al frente", se comprometía Hernández, coordinadora de Movimiento Sumar, este sábado. "La aritmética es necesaria, pero las elecciones se ganan con un proyecto ganador", pronosticaba Urtasun. "Sacudámonos el pesimismo, basta ya de discursos cenizos", solicitaba la ministra de Sanidad, García.
"Proclamo con solemnidad que se ha acabado el periodo de la melancolía en la izquierda y empieza el de la alegría". Otro ejemplo de Maíllo. Todas estas citas demuestran un cambio de ánimo en la izquierda que se ha producido en las últimas dos semanas, este mes de febrero. El calendario situó a solo tres días de separación dos actos que se han retroalimentado entre sí y han dado un giro de 180 grados al debate político del país.
Las iniciativas de las izquierdas alternativas proponen repensar los proyectos para estructurar candidaturas útiles de cara a las próximas elecciones generales. Y, como una bola de nieve, el debate ha ganado cada vez más protagonismo y foco en los medios de comunicación. Ada Colau, que seguía muy atenta en primera fila el acto de este sábado, inauguraba "una primavera política", reclamando "unidad a las izquierdas". Reminiscencias de aquella primavera de 2015 que, a través de la convergencia de diferentes, llevó el cambio a los principales ayuntamientos del país.
Las encuestas son tozudas y los resultados en las diferentes elecciones autonómicas, también. Según la demoscopia, a España le espera un gobierno derechista de coalición entre el PP y Vox si Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal son capaces de ponerse de acuerdo. Un gobierno con presencia de ministros ultras, lo que puede suponer un periodo de graves retrocesos sociales, políticos y democráticos. En el plano autonómico se corroboran estas predicciones. Primero, Extremadura; después, Aragón. Se demuestra un corrimiento del electorado hacia la derecha, una tendencia global que se va afianzando también en el Estado español.
Ante eso, desde los micrófonos de IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar se abogó por tirar de los "hilos de la historia" de la izquierda, con la intención también de incorporar los nuevos gritos de las luchas sociales, "Fuck ICE! Fuck Trump!". Desde el Círculo de Bellas Artes se decidió abrazar el feminismo en un momento en el que el ritmo de asesinatos machistas se vuelve a acelerar en España. "Frente a quienes usan los derechos de las mujeres para cortinas de humo y sembrar odio, lo volvemos a decir, ¡feminismo!", pregonaba García. "Si perteneces a un colectivo señalado por los trumpistas y la ultraderecha y si no perteneces a ese colectivo, bienvenido, esta es vuestra casa", proseguía la de Más Madrid.
Hay una izquierda que ve en los marcos que plantea la ultraderecha una forma de rascar votos. Hoy las cuatro organizaciones políticas que siembran el inicio de un nuevo sujeto político que pretende incorporar a más partidos de cara a las próximas elecciones generales no han abrazado esos discursos. No se han alejado de la izquierda que ve en la diversidad de colectivos y luchas sociales su razón de ser: no solo la lucha de clases y por los derechos laborales, también la feminista, la antirracista y la del colectivo LGTBIQ+.
Tras haber levantado emociones y una vez han ilusionado a parte del pueblo progresista que estaba en la depresión política y la melancolía, las izquierdas tienen el reto de que el ritmo no pare y no decaiga la energía generada en las dos últimas semanas. La situación política es tan grave que no permite errores.
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