Opinión
Siempre en el equipo de David Uclés

Por Noelia Adánez
Coordinadora de Opinión.
-Actualizado a
Si existe algo así como un escritor para una época en España ese es David Uclés. Por la generación a la que pertenece (nació en el año 1990), por los temas que ha elegido tratar y por la robustez documental de la arquitectura narrativa de una obra que emana verdad y solvencia en un tiempo de confusión y banalidad. Uclés es un autor singular y luminoso y se está revelando también como una figura pública relevante, a pesar de las campañas de acoso y de odio que le han venido dirigiendo los ultras tras explicarle a Isabel Díaz Ayuso que en su modelo de Madrid, ni siquiera un premio Nadal (la dotación de este galardón es de trescientos mil euros) puede pagarse un piso en el que vivir.
Hace un par de días, Uclés se ha negado a compartir espacio con José María Aznar y con Iván Espinosa de los Monteros en un evento titulado 1936: La guerra que todos perdimos, coordinado por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, dentro del festival Letras en Sevilla. En el vídeo que ha publicado en sus redes sociales, Uclés argumenta que como presidente de gobierno, Aznar causó un daño tremendo a España, al arrastrar a nuestro país a una guerra basada en una mentira. Dice de Espinosa de los Monteros que, como artífice del partido Vox, es responsable de la difusión de ideas antidemocráticas y de sembrar el odio y la discordia entre españoles y españolas. De Alberto Ruíz–Gallardón, que también participará en el evento, ha recordado su ofensiva contra el derecho al aborto en España, es decir, su intento de coartar los derechos de las mujeres.
Y hablando de mujeres, Uclés también ha mencionado que hay seis invitadas frente a veintisiete hombres en estas jornadas en las que se invoca la pluralidad de ideas, no así, como es evidente, el equilibrio de género. Concretamente, de entre los expertos que participan en las jornadas, solo dos mujeres, Zira Box y Pilar Martínez Vasseur, frente a bastantes más señores: Juan Pablo Fusi, Enrique Moradiellos, Fernando del Rey, Julián Casanova, Manuel Álvarez Tardío y Gutmaro Gómez Bravo, que se suman a la lista mayoritaria de todos los demás hombres, entre políticos y demás invitados, que completan el cartel.
Pérez-Reverte ha contestado al plante de Uclés en modo Alatriste, acusando al escritor de descortés. Él y Vigorra se han pronunciado en estos términos: “Además de ser una imperdonable descortesía y un incumplimiento de su compromiso, es un síntoma siniestro, revelador, de lo que precisamente Letras en Sevilla pretende poner de manifiesto con esta su XI edición: el sectarismo y la ignorancia de David Uclés son un claro indicio de que hay sectores ideológicos en España que no desean debates ni razones, sino simplezas demagógicas, trincheras de odio y desprecio que hagan imposibles diálogos, acuerdos o reconciliaciones”.
Sectarismo es titular un evento sobre la guerra de España y su posteridad acudiendo a una interpretación típica de las derechas según la cual la guerra causó estragos en ambos bandos, como si eso no fuera algo que, por defecto, sucede en cualquier guerra. Poniendo el énfasis en esta idea, se descontextualizan los hechos que desencadenaron el conflicto y se diluyen responsabilidades.
Porque la cuestión aquí es que la guerra que comenzó tras el golpe de Estado del 36 la provocaron unos militares que atentaron contra un orden legítimo, contra un régimen constitucional. Los mismos golpistas que desencadenaron el conflicto lograron tejer alianzas internas suficientes para provocar el colapso de la República con la inestimable ayuda internacional de potencias fascistas, erigiéndose en vencedores y adueñándose de un Estado que controlaron durante cuarenta años en los que las libertades estuvieron suspendidas y la democracia impedida. Denunciar la responsabilidad de los rebeldes, de las derechas y de los fascistas en la guerra de España no es sectarismo, es un deber democrático sustentado en la verdad histórica. Afearle a Uclés que haya decidido no acudir a estas jornadas sólo engrandece el compromiso con la verdad histórica y la democracia que el escritor jienense ha contraído, tanto en su presencia pública, como en su literatura.
Frente a la impostura de quienes recrean literariamente el pasado como una arcadia perdida, o frente a quienes se atreven, como Pérez Reverte, a exigirnos que en plena ofensiva ultra hagamos un retórico ejercicio de equidistancia y reconciliación, habrá que demandarles ahora más que nunca: “Verdad, justicia y reparación”. De paso, habrá que recordarle al creador de Alatriste, tan crítico siempre con el machismo del islam, que excluir a las mujeres de los espacios de debate las invisibiliza mucho más que cubrirse el cabello con un hiyab.
En definitiva, tildar de siniestro, como hacen los organizadores del evento, un posicionamiento político como el Uclés y de ignorantes a quienes nos sentimos representadas en actitudes como las suyas, es una manifestación de autoritarismo. Porque la equidistancia ni se puede imponer ni es condición para los debates sobre el pasado. Del mismo modo, no puede utilizarse un pretendido pluralismo de ideas para blanquear el revisionismo histórico de las derechas ni para apuntalar el negacionismo de la memoria democrática.
Convocar a personas con distintas sensibilidades e ideologías a hablar del 36 bajo la idea falaz de que "todos perdimos" es ignorar la existencia de importantes asimetrías. No pudieron perder igual los agresores que los agredidos; no perdieron lo mismo los que se autoproclamaron vencedores (adueñándose del poder y ejerciéndolo sin clemencia ni concesiones) que los vencidos. Siempre, pero ahora más que nunca, es necesario tomar partido. Cada quien sabe dónde está. Yo, desde luego, en el equipo de David Uclés.
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