Opinión
Abstenerse, ¿sí o no?
Por Arturo González
-Actualizado a
Está bastante extendida la opinión de que, para castigar al grupo político en el que ya no confiamos, lo mejor es no votar o hacerlo en blanco, intentando con ello que los partidos reconsideren sus desmanes en el futuro.
Por descontado que abstenerse es una opción válida y democrática, pero que, en una expresión un tanto procaz, a mí, sin saber por qué me recuerda el coitus político interruptus. Con la abstención no se consigue el efecto deseado, y los partidos siempre la achacarán a causas exógenas. Con nuestro sistema electoral proporcional, estadísticamente es imposible que se abstenga toda la población, y, con un solo voto que lo hiciera a una opción diferente a la rechazada por nosotros, ese voto supondría el triunfo total de la opción de un solo voto. En definitiva, por mucha argumentación moral o política que se adujese, ganaría igual que si hubiese votado el 75% de la población.
Antinaturalmente, los partidos mayoritarios no están interesados en cambiar ese sistema electoral, y los partidos pequeños no nacionalistas están más interesados en un cambio con el que conseguir que su representación parlamentaria sea concorde con los votos obtenidos y sin que se pierdan decenas de miles votos por el reparto de las circunscripciones.
Así, en mi opinión, abstenerse es un acto hermoso y de justa conciencia, pero estéril. Si me permiten, una especie de pataleta infantil. Hay que votar. ¿A quién, si no es a “los nuestros”? A quien sea que no esté en abierta contradicción con nuestras ideas. Existen bastantes opciones que, sin ser la nuestra, guardan posturas conciliables.
Otra opción bastante sensata, creo, es votar a aquel partido que públicamente aceptase e incluyera en su programa, de modo preferente, un cambio sustancial del sistema electoral. Solo se me ocurre esa manera de advertirlos y castigarlos. Así, a lo mejor incluso el nuestro lo prometía solemnemente. Pero como no lo van a hacer, votemos. Con la razón, antes que con las vísceras. Incluso echándolo a los dados.
Pero, ¿ustedes qué opinan?
Y felicidades a los republicanos.
Háganme un favor: Díganme qué tema les gustaría que tratásemos conjuntamente mañana. Gracias.