Opinión
Antonio Sanz se disfraza de (hermano) lobo
Por Antonio Avendaño
La respuesta del PP andaluz a la embarazosa pregunta sobre su grado de implicación en las turbias contrataciones realizadas por la trama Gürtel se parece cada día más a la respuesta que, en la revista Hermano Lobo, solía dar el lobo a cuestiones como cuándo habría partidos en España, cuándo tendríamos estatutos de autonomías o cuando se acabaría la censura. Entre impertérrito y guasón, el lobo siempre respondía “Uuuuuuuhhhhh”, como diciendo que la cosa iba para largo, aunque a veces intercalaba el latiguillo no menos socarrón de “El año que viene si Dios quiere”.
El número dos del partido, Antonio Sanz, se disfrazó ayer de hermano lobo cuando se le pidieron explicaciones de por qué la organización que preside Javier Arenas aparece reiteradamente citada en los papeles policiales como el partido que contrataba sus campañas electorales con una empresa de la red corrupta llamada Rialgreen.
Los líderes del PP tampoco han aclarado por qué en la agenda del ex dirigente del PP gallego y brazo ejecutor de Correa, Pablo Crespo, aparece una anotación referida a la organización provincial del partido que dice textualmente: “Sevilla entregó al regional 41.500 euros en efectivo”. Puede que Crespo hiciera esos apuntes a buen tuntún, porque se aburría, o para vengarse, o simplemente por molestar. Vale, puede ser, aceptamos pulpo como animal de compañía, pero siguen quedando dudas contables por aclarar, aparte de la duda congénita sobre la facilidad con que la derecha española maneja miles de euros en efectivo como si fueran calderilla. Como diría, con la mosca en la oreja, el viejo lobo: “Uuuuuuuhhhhh”.