Opinión
Bienvenidos al sexto ciclo
Por Antonio Baños
Un pensador económico que siempre me ha caído muy simpático es Nikolái Kondrátiev. Sobre todo, porque ha sido uno de los dos únicos economistas que han sido fusilados por sus ideas. Mientras que periodistas, curas y poetas mueren a puñados por defender su labor, resulta francamente sorprendente ver qué poco molestan a los poderosos las ideas de los economistas. Eso dice mucho sobre la fuerza de sus convicciones y sobre la importancia real de sus teorías.
A Kondratiev lo fusiló Stalin, entro otros motivos, por sostener que la economía funcionaba en largos ciclos que se repetían en periodos de tiempo previsibles. El materialismo dialéctico de la URSS argumentaba, sin embargo, que la Historia era un camino ascendente hacia el inevitable triunfo del comunismo. Así que Stalin zanjó la discusión como solía: poniendo al interlocutor entre el kalashnikov y la pared. El fantasma de Kondratiev, sin embargo, se nos aparece en cada recesión. Últimamente estamos muy pendientes de la deuda soberana y de las cifras de crecimiento, como si fuesen las causas de la crisis, cuando más bien son los síntomas de que el “quinto ciclo Kondratiev” ha llegado a su fin. Un ciclo que nació en los años 70 con la tecnología informática y con una nueva organización del trabajo y el capital, globalizado y en red. Un modelo que ya no rinde las tasas de beneficio suficientes para que la inmensa nube del capital financiero decida aterrizar sobre la economía productiva. Los ordenadores ya están amortizados y, ni la electrónica de consumo ni los negocios en red, suponen un aliciente de calibre. Así que, habrá que tirar de Schumpeter y su destrucción creativa. Es decir, habrá que confiar en que alguien invente algo muy rentable (¿biotecnología?) que haga obsoleto todo lo que tenemos. Entonces destruiremos lo viejo y compraremos lo nuevo, fibrilando una vez más el cansado corazón del capitalismo. Destrucción creativa. Para evitar el estrés que genera la búsqueda de algún signo de esperanza en la información bursátil, deberíamos atender pues, a la sección de ciencia y la de religión. En busca de un invento o un milagro que hagan arrancar de una vez el sexto ciclo.