Opinión
Cadmio
Por Espido Freire
-Actualizado a
Se encuentra por todas partes, como los prejuicios, como la mala fe. En realidad, se parece a la plata, pero con una textura mucho más blanda: un cuchillo basta para cortarlo, pero el cadmio resulta tan venenoso que resulta poco recomendable hacerlo. Puede hallarse en el aire, sobre todo el que rodea a los fumadores, porque el tabaco es una de las plantas que contiene cadmio. Afecta a la sangre, puede alterar el ADN. Causa dolor, penurias y muerte.
Hace un año, Martí Turégano fue acusado de uno de los crímenes más perversos que puede cometer un hombre: su mujer aseguraba que había abusado de los dos hijos comunes, e inmediatamente fue puesto en prisión. Ha sido encontrado inocente, y ahora, tras cuatro meses de cárcel, y un estado emocional paupérrimo, espera recuperar la relación que le unía a los niños, y que fue envenenada por un testimonio falso. Intentará comer con normalidad de nuevo, y conciliar el sueño otra vez.
Si no se controla la defensa, qué peligrosa puede resultar como arma. Esa mujer, loca, maligna, irresponsable, ciega ante el futuro, nunca vio el daño real que causaba: creyó concentrarlo en su marido, a quien sin duda odia, o del que espera conseguir mucho más de lo razonable. Convertida ella en víctima, quiso asegurarse determinadas ventajas. No pensó en los niños, tan pequeñitos ambos, tan indefensos, a los que acompañaría toda la vida la lacra de haber resultado agredidos, la lástima, el odio hacia su padre, el rencor hacia ellos mismos por haberse dejado manipular.
No pensó tampoco en la sombra de duda que arrojaba sobre el resto de las denuncias; aún hoy, las mujeres han de ser como las del César, sin la menor sospecha de corrupción. La misoginia imperante así lo exige: y ella les ha dado de nuevo motivos. Resulta despreciable como ser humano. La realidad, además, indica que existen más como ellas, pese a la censura social que sufren cuando son descubiertas. No encuentro explicaciones para su conducta. Es un maltrato a distancia, delegado en otros, una mentira atroz.
Afecta a la sangre, puede alterar el ADN. Causa dolor, penurias y muerte.