Opinión
Caja Castilla La Mancha: un caso no tan aislado
Por Vicente Clavero
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Caja Castilla La Mancha es la primera entidad bancaria que cae víctima de la crisis del ladrillo. Ni siquiera Solbes fue capaz de predecir ayer si será la última. El estallido de la burbuja inmobiliaria sorprendió a la caja con una alta concentración de riesgo en el sector. No es la única en esa situación, aunque su caso era el más acuciante. Las cosas habían llegado a tal punto que el riesgo de colapso acechaba a la vuelta de la esquina. Hacía falta dinero fresco que no acababa de llegar porque nadie quería correr el riesgo de perderlo. La desconfianza es un mal que aqueja a todo el sistema financiero.
Juan Pedro Hernández Moltó sabía que el panorama era aterrador. Los demás consejeros debían de saberlo también. Ignacio López del Hierro, que lo fue de la corporación industrial hasta hace un mes, no podía estar ignorante de todo. Sin embargo, María Dolores de Cospedal se llenó ayer la boca exigiendo responsabilidades sólo a los socialistas. Como si su pareja y los demás representantes del PP en Caja Castilla La Mancha no tuvieran nada que ver. Como si la dimisión en bloque de la mayoría de ellos en febrero hubiera bastado para blanquear los años en que han sido testigos mudos de lo que estaba pasando.
El Banco de España va a poner ahora los recursos necesarios para que las aguas vuelvan a su cauce. Hasta 9.000 millones está dispuesto a avalar el Estado. Pero es imposible asegurar si eso será suficiente. El Gobierno tiene margen para poner más, porque el Parlamento se lo concedió cuando parecía que la crisis financiera era uno de los heraldos del apocalipsis. Las convulsiones en la banca son moneda corriente en todo el mundo desde hace meses, y aquí aún no han hecho más que empezar.