Opinión
Las cartas de EdF y ACS ya están sobre la mesa
Por Vicente Clavero
Se lleve o no finalmente el gato al agua, después de las reciente declaraciones de PIERRE GADONNEIX a Le Figaro nadie puede llamarse a engaño sobre las intenciones de EdF respecto a Iberdrola. Aunque el presidente de la compañía pública gala (el Estado controla un 85% del capital) ha sido críptico en alguna de sus manifestaciones, está claro que, salvo imponderables políticos, intentará sacar tajada del grupo energético español.
El otro gran misterio (la participación de ACS en la operación) también ha quedado aclarado. Tras el revuelo que organizó ayer CARLOS MARCH, la constructora que dirige FLORENTINO PÉREZ admitió sus contactos con EdF y proclamó su objetivo de garantizar la españolidad de los activos españoles de Iberdrola con la mente puesta en cumplir sus planes de fusión con Unión Fenosa, de la que ACS es el primer accionista.
El antiguo presidente del Real Madrid cuenta, según todos los indicios, con la anuencia de parte del Gobierno y del PSOE: los que comparten la teoría de ZAPATERO sobre los “campeones nacionales”; es decir, sobre la conveniencia de que España tenga grandes corporaciones capaces de pisar fuerte en el mundo. Más aún: puede que Florentino Pérez incluso haya contribuido a formularla, habida cuenta las fluidas relaciones que mantiene con destacados dirigentes socialistas y en particular con JOSÉ BLANCO.
Gadonneix, en cualquier caso, no se hace ilusiones sobre un proceso que, partiendo de la traumática experiencia de Endesa, será necesariamente largo. Él calcula no menos de 18 meses, aunque eso está por ver, pues a la vuelta de la esquina hay unas elecciones generales que pueden condicionarlo todo. Si Zapatero vuelve a formar Gobierno, EdF lo tendrá más fácil. Pero RAJOY ya se ha mostrado en contra de que la eléctrica española sea troceada, como al parecer pretenden los franceses y seguramente exijan los encargados de impedir las concentraciones empresariales contrarias a la competencia.
Hay que tener en cuenta, no obstante, que los aliados mediáticos de la derecha están tratando, al menos de momento, con bastante frialdad los movimientos en torno a Iberdrola. Primero, porque su presidente, IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN, se aprestó a pescar en el río revuelto de Endesa. Y, segundo, porque Florentino Pérez apoya financieramente alguno de ellos.