Opinión
Cibeles: un proyecto con espinas
Por Vicente Clavero
Caja Madrid continúa deshojando la margarita de la salida a Bolsa de Cibeles, el holding de participaciones industriales émulo del que ideó La Caixa y que responde al nombre de Criteria. MATÍAS AMAT, director general de negocio de Caja Madrid, ha revelado esta semana que el asunto se abordará en el consejo de administración previsto para el mes que viene. Pero cabe la posibilidad de un aplazamiento, a la vista de la inestable situación que atraviesan los mercados de valores.
Aunque el nuevo holding aportará notables ventajas a Caja Madrid, lo cierto es que a su presidente, de momento, le ha proporcionado ya varios quebraderos de cabeza. MIGUEL BLESA quiso colocar en julio al frente de Cibeles a CARLOS VELA, un hombre de la casa que llevaba apenas catorce meses como consejero delegado de Martinsa-Fadesa. Cuando la inmobiliaria solicitó concurso de acreedores sólo unos días después, se organizó tal escandalera que Vela no tuvo más remedio que renunciar a la oferta que se le había hecho.
A este revés siguió, después del verano, un serio rifirrafe a cuenta de la pretensión de ESPERANZA AGUIRRE de que se le hiciera un hueco en el consejo de administración de Cibeles a tres personas de su confianza: ÁNGEL ACEBES, MANUEL LAMELA y CARMEN CAVERO, cuñada del número dos de la Comunidad de Madrid, IGNACIO GONZÁLEZ.
Blesa, temeroso de que éste fuera el primer paso de una estrategia dirigida a moverle el sillón, se resistió como gato panza arriba, lo que irritó a la presidenta del Gobierno regional, que nunca lo ha tenido en demasiada estima. A raíz de este incidente, ESTANISLAO RODRÍGUEZ PONGA, consejero de Caja Madrid y persona del entorno de Esperanza Aguirre, planteó la posibilidad de que Blesa hubiera sobrepasado la duración legal de su mandato. Los órganos correspondientes de la entidad dijeron que no, pero el mensaje de que hay cosas con las que no se juega llegó inequívoco a su destinatario.