Opinión

El día en el que el 90% de las islandesas decidieron no cocinar ni trabajar.

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Por Alberto Sicilia

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Gudrun Jonsdottir aún recuerda la ropa que vestía el 24 de octubre de 1975. Tenía 21 años, acababa de casarse y tenía un bebé. Ese día no iba a cocinar, ni a limpiar ni ir a su trabajo. Tampoco lo iba a hacer mi madre, ni las amigas de mi madre, ni las empleadas del supermercado, ni las profesoras. Alrededor de un 90% de las mujeres islandesas pararon ese día. Una vecina, madre de tres hijos, dejó que su familia se cuidase por sí misma y dejó la casa a las 8 de la mañana para no volver hasta la noche. Aquel día Islandia se detuvo, pero sus mujeres nunca se habían sentido tan vivas, tan determinadas, tan llenas de propósito.

Un movimiento radical llamado “Calcetas Rojas” había sembrado la idea: “¿Por qué no nos podemos todas en huelga? Sería una manera extraordinaria de que la sociedad se diese cuenta de lo importantes que somos”.