Opinión

Dime lo que comes y te diré a qué sabes

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Por Nekane Goñi

-Actualizado a

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“Desganados en la mesa, desganados en la cama”

Para quitarnos, nunca mejor dicho, el mal sabor de boca, y para compensa la bizarra receta de la semana pasada, os recomiendo un  plato y, sobre todo, un libro delicioso de Héctor Abad Faciolince. Se llama “Tratado de culinaria para mujeres tristes”. Y precisamente esta receta debería acabar con la tristeza por la vía del amor porque contribuye a “avivar los sentidos hasta el colmo”. Porque lo que se come también influye en el comportamiento.

Necesitamos 13 langostinos grandes. Para un fumet usaremos las cáscaras con un poco de apio, cebolla y un trozo de pescado. A parte, freiremos ajo y cebolla en aceite y mantequilla. Le echaremos el caldo reducido con una cucharada de harina y una copa de brandy. Y allí pondremos los langostinos enteros hasta que “su color pasea un naranja intenso”. El autor recomienda comerlos con una pasta corta, después de aliñarlo todo con pimienta y nata. Asegura que, con un champagne seco, el resultado es casi infalible. Ya me contareis.