Opinión
Dos modelos para una sola patronal
Por Vicente Clavero
-Actualizado a
No es habitual que un líder empresarial se manifieste acerca de asuntos internos de la CEOE con la claridad con que lo hace últimamente Santiago Herrero. El presidente de la patronal andaluza, en unas recientes declaraciones a Expansión, ha vuelto a referirse al tira y afloja que mantienen Gerardo Díaz Ferrán y Juan Jiménez Aguilar. Las desavenencias entre el número uno y el número dos de la CEOE son de gran calado y, según la versión que de ellas da Santiago Herrero, afectan seriamente al modelo de organización. Díaz Ferrán es un firme partidario de atender en cada caso las necesidades
individuales o sectoriales de los miembros de CEOE, mientras que Jiménez Aguilar defiende a capa y espada la conveniencia de seguir planteando estrategias comunes siempre que sea posible.
Estos dos puntos de vista difícilmente conciliables tienen su razón de ser en la distinta extracción profesional de ambos personajes. Díaz Ferrán, que llegó a la presidencia de CEOE hace menos de un año, es sobre todo un empresario, cuya actividad gira en torno a Viajes Marsans, grupo en el que comparte la propiedad con Gonzalo Pascuall. Jiménez Aguilar, en cambio, ha hecho la mayor parte de su carrera dentro de CEOE, a la que llegó de la mano del anterior presidente, José María Cuevas , y de la que es secretario general desde hace casi un cuarto de siglo.
A Díaz Ferrán le parece poco útil una CEOE de amplio espectro, que se meta en todo y no profundice en nada por miedo a perjudicar los intereses a menudo contrapuestos que conviven en ella. Esa naturaleza escurridiza de CEOE se acaba de poner de relieve, una vez más, con ocasión de la ley de modernización del
comercio que prepara la Comunidad de Madrid y que enfrenta a buena parte de los pequeños empresarios del sector con las grandes superficies. Como unos y otras son socios suyos, CEOE, al menos de momento, no ha dicho esta boca es mía para no indisponerse con ninguno, a pesar de que
la polémica está en la calle y todavía tiene un largo recorrido por delante.
Jiménez Aguilar, sin embargo, se siente más cómodo así y está convencido de que lo contrario no sólo vulneraría el acuerdo histórico que alumbró CEOE, sino que sería su suicidio institucional. Esa postura, por cierto, estuvo a punto de costarle el puesto hace unas semanas, cuando Díaz Ferrán intentó apearlo sin ningún miramiento de la secretaría general para que no obstaculizara sus planes. Incluso había pensado ya quién sería su sucesor: José María Lacasa, director de relaciones internacionales de CEOE. Al final, buena parte de la cúpula se puso decididamente de parte de Jiménez Aguilar, que consiguió esquivar la arremetida y de momento ha conservado su puesto.
En esa batalla, además, se ha ganado algunas complicidades de las que antes no disfrutaba. Por ejemplo, la del propio Santiago Herrero, con el que no mantenía unas relaciones demasiado fluidas desde que éste intentó entrar en la pugna por la máxima magistratura de CEOE tras la retirada de Cuevas.