Opinión
Gente sana, sin vergüenza, como debe ser
Por Manolo Saco
No tienen vergüenza. Y esa es una característica imprescindible para medrar en política y para aprender idiomas. A mí, por ejemplo, se me daba mucho mejor el latín que el inglés, porque el primero es una lengua muerta, prácticamente sólo utilizada en su forma escrita, mientras que para el inglés, como me decía mi profesor, era imprescindible perder la vergüenza, la vergüenza a meter la pata, a hacer el ridículo, a decir disparates.
Por eso, quizá, los chicos neocons de los lolailos engominados dominan tan a la perfección el inglés y otros idiomas bárbaros, porque su patológica falta de vergüenza, unida a colegios de pago bilingües, les ha procurado la suficiente soltura para el aprendizaje del idioma del imperio.
La falta de vergüenza, pues, es como la ausencia de una enfermedad invalidante, y te prepara para ser un sinvergüenza sin remordimientos. Así, como candidato del PP en Galicia, puedes utilizar contra Touriño el argumento del despilfarro del Audi presidencial, mientras viajas durante años en un C-6, gratis et amore, sin que te asalte la menor sospecha de estar cometiendo cohecho.
O, si te sientes acosado, puedes cerrar una comisión de investigación contra ti y tu partido, como acaba de hacer Esperanza Aguirre, si que te importe demasiado que la sombra de sospecha de ser, en realidad, la jefa de la mafia de los espías permanezca para siempre a tu lado, allá donde vayas. Sólo hay que ser un perfecto sinvergüenza.
O bien, si a tu partido le estuvieran investigando por una trama de corrupción, la vergüenza te traicionaría y te obligaría a ser transparente, pero si eres un sinvergüenza, estás salvado, intentarás apartar del caso al juez, sin que importe cómo sean de falsas las acusaciones.
Es una vergüenza, pero la gente sana es así, inmune a esa enfermedad.
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Meditación para hoy:
Hoy se cumplen cinco años del 11-M. En Madrid ha sido imposible convocar un acto unitario de conmemoración. A las 9 de la mañana la Comunidad de Madrid organiza el suyo en la Real Casa de Correos. A las 10 habrá una ofrenda floral organizada por CC.OO. y UGT en la estación de Atocha. A las 11 la Unión de Actores y los sindicatos nos convocan en el Círculo de Bellas Artes. Y a las 12, habrá un acto institucional por parte del Ayuntamiento de Madrid en Atocha.
Han pasado cinco años, y los conspiranoicos, a pesar del ridículo en que los dejó la sentencia judicial, continúan queriendo justificar desde sus periódicos y radios sus desvaríos y maldades. Los supervivientes de los atentados y los familiares de todos los muertos continúan pagando cada año, por estas fechas, el error de haber sido unas víctimas inapropiadas para los intereses de la extrema derecha, de haber elegido al terrorista equivocado.