Opinión
El hipotético salvador de los Ruiz-Mateos
Por Vicente Clavero
Pronto se sabrá si el fondo estadounidense Oaktree mantiene su declarado interés por participar en el rescate de Nueva Rumasa, una vez concluya la due diligence a la que está sometiendo al quebrantado emporio de los RUIZ-MATEOS. El análisis cabal de las cuentas es especialmente complejo en este caso, pues no se trata de un grupo en sentido estricto y el centenar de empresas que desde 1996 ha ido acumulando la familia conservan en teoría su independencia y ni siquiera consolidan.
Está por ver –en el supuesto de que la operación siga adelante– cuánto dinero ponen los americanos, aunque uno de los hijos de Ruiz-Mateos, JOSÉ MARÍA, habló recientemente de una inversión que podría llegar a los 500 millones de euros. Eso supondría un gran alivio, toda vez que en el preconcurso de acreedores solicitado en febrero se declaró un pasivo de 700 millones, del que más de la mitad estaba concentrado en dos sociedades, quizás las más señeras de Nueva Rumasa: Dhul y Clesa.
Para que Oaktree se acercara a los Ruiz-Mateos ha sido decisivo el hecho de que el fondo cuente con una presencia relevante en el sector español de la alimentación, uno de los indiscutibles pilares de Nueva Rumasa. Oaktree es el primer accionista individual (24%) de Campofrío y el año pasado metió la cabeza en Panrico, al comprar con un fuerte descuento el 20% de su elevado pasivo bancario.
El representante del fondo en España y Portugal es CARLOS GILA, un especialista en reestructuración de empresas, tristemente célebre por su gestión en Sintel, la antigua subsidiaria de Telefónica, cuyos trabajadores despedidos protagonizaron, a principios de la pasada década, un largo plante frente a la sede del Ministerio de Industria en el paseo de la Castellana.
Gila también tuvo un paso controvertido por La Seda, desde donde contribuyó al derrocamiento de RAFAEL ESPAÑOL y de la que fue vicepresidente hasta que se descubrió que su sociedad Inverland Dulce defendía los intereses de un accionista que tenía deudas con la malhadada compañía química catalana.