Opinión
La homosexualidad
Por Ciencias
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SEXO EN EL NILO // JOSÉ MIGUEL PARRA
* Profesor de Historia de Egipto en la Universidad Complutense de Madrid
Para los romanos era algo normal y los griegos incluso la fomentaban entre jovencitos y hombres adultos, pero ¿qué sucedía en el antiguo Egipto con la homosexualidad? ¿Estaba bien vista? ¿Se permitía, o los amantes del mismo sexo tenían que buscar recónditos lugares alejados de cocodrilos y conciudadanos para demostrarse afecto?
La documentación es escasa y poco precisa, pero parece que los antiguos egipcios no tenían nada en contra de la homosexualidad, ni entre hombres ni entre mujeres. El problema tenía que ver más bien –en el caso de los varones– con la parte física de esta relación y con el hecho de que, para consumarla, uno de la pareja tenía que ser pasivo y el otro activo.
Posiciones de inferioridad
Para los egipcios, el hombre que recibía el afecto de su pareja quedaba, digamos, rebajado en su condición masculina y perdía categoría social. Hay textos donde el enemigo es tachado de cobarde porque huye y, al hacerlo, es como si colocara su espalda al alcance de los viriles soldados egipcios. ¡Para que luego digan de la pervivencia de los estereotipos! Lo mismo sucede cuando el dios Seth intenta sodomizar a su sobrino Horus. No lo hace por lascivia, sino porque ambos se estaban disputando el trono de Osiris y, de haberse consumado, esa penetración contra natura habría dejado a Horus en posición de inferioridad respecto a su tío, perdiendo así derecho a ser rey de Egipto. En el caso de las mujeres, no parece que el sexo implicara nada semejante.
Por otra parte, el problema principal era que las relaciones homosexuales impedían engendrar hijos, imprescindibles para mantener el culto funerario de los padres y asegurar su supervivencia eterna en el más allá. En realidad, mientras uno tuviera descendencia, poco importaba el sexo de quien estuviera enamorado.