Opinión
Hoy ha sido un día de ataques
Por Manolo Saco
La cabra de la legión, de la legión de fachas de este país, se entiende, se ha dedicado todo el día a escribirme cartas, en venganza a que dudé ayer de su porte garboso a la hora de desfilar. Yo no tengo nada contra las cabras, os lo juro. Es más, el queso de leche cruda de cabra me parece una exquisitez. También me gusta oír el graznido de las gaviotas en los acantilados de mi Galicia. Pero ambas especies, las cabras y las gaviotas, no deberían salir de sus hábitats y ponerse a desfilar por el paseo de la Castellana de Madrid o por la calle Génova, pues con su molesta manía de cagar al mismo tiempo que hablan o caminan, lo ponen todo perdido. Creo que los animales, y cuanto más animales con más razón, deberían permanecer confinados en sus ambientes naturales y no dedicarse, mientras cagan, a desfilar o a hacer política. O lo uno, o lo otro.
El segundo de los ataques de hoy ha sido a mi correo electrónico. Y es un ataque igual de estúpido y de inútil. En no más de ocho horas recibí diez mensajes falsos del BBVA y seis del Banesto, también falsos, en los que me aconsejaban “reactivar” mi cuenta pulsando en un link determinado.
Me dicen los que entienden de esto que el fraude procede de los países del este de Europa, de mafias muy bien organizadas. Pero yo creo que no están tan bien organizadas. Por lo menos, ya que el negocio va tan boyante, podían gastarse los cuartos en contratar un editor (yo se lo haría por una módica cantidad) para que el mensaje se emitiera en un correcto castellano, o gallego, o catalán. Los que me han llegado hoy, todos iguales, excepto los logotipos de cada entidad, parecen escritos por un alumno de la primera semana del curso “El español en mil palabras”, sin acentos y de una sintaxis insufrible (¿Insufrible? ¿He dicho insufrible? ¿Por dónde andará estos días el líder universal?).
El mensaje termina así, después de un preámbulo con varios dislates que os ahorro: “En caso Ud. tenga preguntas acerca de su relacion financiera online, por favor, mandenos un Bank Mail o llamenos. Apreciamos mucho su negocio. Atenderle es un verdadero placer para nosotros”. Por lo menos son sinceros en algo, aprecian mucho mi negocio, y en caso de que consiguieran atenderme como ellos pretenden, sería un verdadero placer para ellos, sin la menor duda.
Ya sé que lo de los fachas no tiene componenda. ¿Pero tan difícil es cazar a estas mafias organizadas, con una policía cibernética tan eficaz como la nuestra, capaz de saber que el pederasta al otro lado del ordenador es un banquero, un cura o un maestro de escuela?