Opinión
El húmedo verano marciano
Por Antonio Baños
Desde un punto de vista periodístico, no hay duda de éste verano está siendo de lo más entretenido. Con los culebrones de la crisis, Libia, las protestas y la huelga de futbolistas, las serpientes de verano se han quedado en sus madrigueras. Pero todos estos grandes asuntos que nos ocupan no son más que filfa, porque las grandes noticias del año se encuentran muy lejos. A 70 millones de kilómetros aproximadamente. Y es que Marte es la gran noticia. Al menos para mí, que soy uno de esos perdidos hijos que dejó la carrera espacial que aún se emociona al ver cualquier trasto fuera de nuestra órbita.
La NASA nos ha brindado este mes imágenes que permiten suponer que Marte tiene agua líquida en verano. Y en el mismo planeta, la sonda Opportunity se dirige hacia el cráter Endeavour, un lugar que ofrece características favorables a la vida. Por otra parte, Michael Callahan, investigador del centro Goddard, ha publicado su estudio sobre doce meteoritos que permite pensar que las nucleobases, los llamados ladrillos de la vida, llegaron del espacio exterior; confirmando algo que muchos sospechábamos: el mundo está formado por extraterrestres. Hacía años que la ciencia que trata de los asuntos exteriores a la Tierra, no se encontraba en un momento más excitante. En el cosmos, el agua ha resultado ser un elemento tremendamente común. El oxígeno también vaga por el espacio y hay trazas de que la semilla de lo vivo podía haber sido aventada en miles de planetas. Ello debería bastar para que iniciásemos un apasionado debate intelectual. No tanto sobre el origen del cosmos, sino sobre cómo impulsar nuestra obligación y vocación exploradora que, como especie, siempre nos había caracterizado. Desde que Schiaparelli sorprendió al mundo al publicar que Marte estaba surcado por canales, el planeta rojo no había estado más interesante. Nunca habíamos visto cosas tan extrañas como la antimateria alrededor de la Tierra o estrellas que expulsan agua como si fuesen bocas de riego. Estamos cerca de algo gordo. Y justo en este momento, hemos decidido que la apuesta rentable es el turismo espacial. Seremos polvo de estrellas, pero polvo atontado.