Opinión
Jesús de Galilea en los tribunales
Por Manolo Saco
Un juez italiano acaba de apremiar a un párroco a que demuestre que Cristo existió, tras su disputa con un científico ateo que lo niega. Es un caso digno de esta bitácora: quienes quieran demostrar la existencia de dios o de su hijo deben soportar la carga de la prueba. No sé cómo se puede desarrollar un juicio de estas características ni qué “testigos” pueden ser aceptados para el caso. ¿No os pica la curiosidad? Ambos bandos podrían aportar a la causa miles de documentos históricos con sus historiadores de cabecera al frente, dispuestos a probar la existencia de Jesús de Galilea o a negarla de plano.
Como creo que un juicio así puede ser eterno (podría solaparse en el tiempo con el mismísimo juicio final) me pregunto qué motivos ocultos pueden aconsejar a un juez, en su sano juicio (nunca mejor dicho), poner en marcha un proceso tan endiablado, con perdón, cuando en Italia el atasco judicial de los casos terrenales adquiere parecidas dimensiones al español. Existen varias opciones:
1) El juez es ateo y quiere poner en apuros a los historiadores cristianos.
2) El juez es cristiano y desea taparle la boca a los historiadores ateos.
3) El juez es un cachondo mental, harto de enviar chorizos a la cárcel, y quiere aligerar durante una temporada su aburrimiento.
4) El juez es un megalómano y desea pasar a la posteridad como el promotor del juicio más extravagante de la Historia.
5) El juez se está buscando una jubilación anticipada.
6) El juez está loco.
¿A alguien se le ocurre qué otra cosa puede estar pasando por la cabeza del señor juez? ¿Alguno de vosotros podría aportar al juicio alguna de esas pruebas irrefutables sobre la existencia de Jesús de Galilea?