Opinión

Magistrados, vaya tropa

Por Joaquín Sabina

Costa y Camps son inocentes,

Baltasar un delincuente

peligroso,

la prensa internacional

crucifica al tribunal

por alevoso.

¿Respeto por el Supremo?

Me cuesta mientras blasfemo

contra el trepa,

si la letra de la ley

sanciona que el tuerto es rey

¡Viva la Pepa!

El juez estrella estrellado

por haberse destacado

en un oficio

de togados obedientes

que nunca sacan los dientes

contra el vicio.

El narco y el terrorista,

el Pinochet y el perista

de los GAL

brindan con champán francés

celebrando que el buen juez

acabe mal.

Los huesos de las cunetas,

¿quién carajo los respeta

y los rescata?

Garzón hizo lo que pudo

por deshacer ese nudo

en la corbata.

Inmundo mundo al revés,

los que juzgan con los pies

dictan sentencia,

encadenando a Garzón

amordazan la razón

y la conciencia.

Qué vergüenza señorías

si triunfa la sangre fría

en este punto

de la historia interminable

que no confunde culpable

con presunto.

Ganan porque fracasamos,

cabalgan porque dejamos

de ladrar,

el tiempo pondrá en su sitio

un auto falto de litio

y bipolar.

Tanta saña contra él

acabó trucando el fiel

de la balanza,

me rasco porque me pican

las togas que santifican

la venganza.

Baltasar es el rey bruno

que se creyó blanco y uno

de los nuestros,

abomino de este fallo

tan mezquino, tan malayo

y tan siniestro.

El chileno, el argentino

braman contra el desatino

judicial,

los huérfanos de la guerra

reviven un cuerpo a tierra

criminal.

Que se tiente Rubalcaba

la ropa porque las habas

del congreso

mal contadas se repiten

si Carme y Garzón compiten

por un beso.

El vals de los magistrados

nos mostró esta vez su lado

más oscuro,

son coleguitas ¡Qué tropa!

los que le llenan la copa

de cianuro.

La condena promulgada

se parece a la quijada

de Caín,

para acabar de joder

ahora tendrán que absolver

a Urdangarín.

A bailar el tico tico

sin las Jennifer, los Kikos

y las Juanis,

me voy, doblando la apuesta

de mi primo con la orquesta

del Titanic