Opinión
Massachusetts
Por Público -
-Actualizado a
Los ocho años interminables de las dos presidencias de George W. Bush llevaron al electorado norteamericano a una polarización casi sin precedentes, y casi por la mitad: entre una ultraderecha republicana oligárquica en el poder y una vaga cosa que, con Barack Obama, terminó por ganar las elecciones hace algo más de un año. Una vaga cosa: un vago y tímido centro izquierda demócrata, crecido como reacción contra los excesos, los abusos y, sobre todo, los fracasos de la política de esa ultraderecha: las guerras perdidas, la crisis económica.
Pero el brevísimo año de presidencia de Obama (cuya victoria electoral fue tan estrecha, aunque sin fraude, como lo habían sido las de Bush) ha bastado para llevar esa polarización rabiosa todavía más lejos. Por un lado, aunque sea incorrecto decirlo, a causa precisamente del rasgo más notable del presidente Obama: que es un inimaginable presidente negro de los Estados Unidos. Y por otro, a causa de sus tímidas y no cuajadas propuestas de cambio: la reforma del sistema de salud hacia una especie de Seguridad Social a la europea, y los planes de salvamento de las industrias y los bancos quebrados por la crisis económica mediante ayudas del Gobierno. Para la derecha norteamericana, ese balbuciente obamismo es nada más ni nada menos que un socialismo vergonzante. No menciono la política internacional, porque, electoralmente hablando, eso carece de interés en los Estados Unidos.
Pero poco importa que la exacerbación de la polarización bajo Obama venga de su herencia: los pueblos no tienen memoria. El hecho es que la falta de resultados de su Gobierno en sus breves doce meses ha bastado para que regrese hacia la derecha el proverbial péndulo. Ahora hacia una derecha populista, más cercana al fascismo que la derecha oligárquica y conservadora de Bush. Y el ejemplo más elocuente es la victoria que acaba de obtener en Massachusetts un republicano de extrema derecha sin más méritos que el de haber posado desnudo para las revistas de farándula hace 25 años. Ganó el escaño, tradicionalmente demócrata, del difunto senador Edward Kennedy. ¿De izquierda Kennedy, ese frívolo millonario? Hay que tener en cuenta, claro, que la mayor parte de los senadores de Estados Unidos son millonarios. Pero sí: de izquierda Kennedy, en ese país en donde semejante cosa políticamente no existe.
Después del descalabro de Massachusetts, y con la popularidad a la baja, Obama declaró el jueves la guerra a la gran banca y anunció medidas para que los contribuyentes “no vuelvan a ser rehenes” del sistema financiero. Empezaba así el segundo año de su mandato. Veremos.