Opinión
Además de que mola mazo, es super guay
Por Manolo Saco
El ministerio de Sanidad y Consumo financia una campaña, destinada específicamente al público joven, en la que, sobre una imagen de una silla de ruedas, se lee: “El alcohol puede llevarte lejos”. Me gusta porque encierra una imagen de doble sentido, cargada de ironía. Una imagen mental para un público inteligente, digamos que joven pero suficientemente adulto (la comprensión de la ironía necesita una edad mental desarrollada; por eso es ininteligible para los niños muy pequeños o para un cretino clínico). Y a continuación, cuando para todos había quedado claro a dónde nos puede llevar el exceso de alcohol, el “horror vacui”, el miedo al vacío que siempre acecha al publicista, le empuja a descender desde la altura del mensaje para reclamar la atención de aquellos que no hubieran entendido la moraleja a la primera, con una frase para tontos: “Tu verás lo que te mola”.
Parafraseando al genio de Sanidad, se me ocurre el Quijote en dos niveles de comprensión:
Versión 1: “En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía un hidalgo... ”
Versión 2: “En un lugar de La Mancha, no me refiero a esas que hay que lavar, sino a una vasta región castellana, de cuyo nombre me acuerdo perfectamente pero prefiero no señalar para que la historia se desarrolle en un lugar inconcreto, vivía un hidalgo, noble de sangre, de los de la baja nobleza, y no un noble de bragueta como se conocía por entonces a los padres que tenían más de siete hijos varones consecutivos... ”
No es sólo preocupante que ciertos jóvenes empleen cada día un vocabulario más empobrecido y simplificador, debido sin duda a los bajísimos niveles de lectura, sino que además los adultos nos dirijamos a ellos como a idiotas de comprensión restringida.
Recuerdo que en la última edición de Operación Triunfo, los triunfitos se pasaban el día diciendo ¡qué guay! Si les regalaban una cámara, ¡qué guay! Si les obsequiaban con un coche, ¡qué guay! Si acertaban con un paso de baile complicado, ¡qué guay! Si les salía bien el gorgorito, ¡qué guay! Si estrenaban un nuevo peinado, ¡qué guay! Todo era guay. Ni estupendo, ni maravilloso, ni fantástico, ni impresionante, ni fabuloso, ni qué bueno, ni qué suerte. Nada: ¡qué guay! Ni cojonudo siquiera.
Ahora, según los mensajeros de Sanidad, si a los chicos españoles les dijésemos “tu verás lo que te conviene” en lugar de “tu verás lo que te mola”, resultaría un mensaje incomprensible para ellos, porque, como es notorio, el verbo convenir es igual de raro e inusitado que el sustantivo esternocleidomastoideo, y no lo entenderían sus pequeñas mentes. Menos mal que de la salud de nuestra lengua no se ocupa Sanidad.