Opinión
Monedita de oro
Por Público -
El nuevo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, tiene desconcertado a todo el mundo. Venía de la derecha (política, económica y social), y fue ministro de Defensa del Gobierno anterior, el de Álvaro Uribe, y era además el candidato oficial del uribismo. De manera que de él no se esperaba otra cosa que un aburrido continuismo de las políticas de la derecha. Pero ahora tiene encantados a la vez, como si fuera el flautista de Hamelin, al presidente venezolano Hugo Chávez, que se califica a sí mismo como socialista y llama a Santos “mi nuevo mejor amigo”; y al derechista ex presidente del Gobierno español José María Aznar, que acaba de asegurar, de visita en Bogotá, que con Santos lo une “una amistad desde hace mucho tiempo”. Al presidente Barack Obama de Estados Unidos, que lo abraza en Nueva York, y al antiamericano presidente del Ecuador Rafael Correa, que lo abraza en Quito. Al exprimer ministro inglés Tony Blair, que le dedica un artículo de prensa, y al escritor mexicano Carlos Fuentes, que le dedica una novela. Y a los cubanos. Y a los tibetanos. Y a los chinos.
Todo esto para no hablar de lo que pasa en la propia Colombia, donde según las encuestas Santos tiene una aprobación superior al 90%, y sigue subiendo. Y eso pese al recrudecimiento de las actividades de la guerrilla, que, aunque golpeada, ha retomado la iniciativa en varias regiones; al estallido incesante de nuevos escándalos de corrupción del Gobierno pasado –del cual Santos fue miembro–; y a la estación de lluvias más catastrófica de la historia del país, con inundaciones que han dejado a dos millones de personas sin casa, sin comida, sin luz y sin transporte. Pese a todo, a Santos parecen quererlo los pobres y los ricos, los de su propio partido (que no es suyo en realidad, sino de su predecesor Uribe) y los de los partidos de la oposición, los de derecha y los de izquierda, los vecinos que se odian entre sí: Panamá y Venezuela, Nicaragua y Perú. El fenómeno de Juan Manuel Santos está dándole un sonoro mentís a la sabia canción ranchera mexicana:
“No soy monedita de oro
pa’ caerles bien a todos...”.
Baste con decir que Santos me está cayendo bien incluso a mí, que soy considerado en la prensa colombiana un “negativista profesional”.
Bueno: hay que tener en cuenta que sólo lleva en la presidencia cuatro meses. Y que no ha hecho mucho hasta ahora: sólo ha anunciado lo que va a hacer. Pero lo cierto es que todavía no ha conseguido que deje de llover.