Opinión
El mundo es ancho y casposo
Por Arturo González
-Actualizado a
Me van a perdonar ustedes, pero, antes de nada, quiero expresar todo mi amor hacia Concha García Campoy, mi jefa y amiga.
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Deberían ustedes leer los comentarios de este blog, que son una pequeña o gran escuela de la vida. Algunos cercenan el alma y constituyen una muestra sociológica de la situación del país. Entresaco dos:
El lector Arlekín manifiesta:
No puedo explicar lo que sentí ayer al apuntarme en la lista de cáritas para recibir alimentos no perecederos. Después de trabajar 30 años, gran parte de ellos como autónomo, creando puestos de trabajo y riqueza para mi pais, llegar a esta situación de desprotección y falta de futuro produce una sensación de humillación y de rabia contenida que no se puede explicar facilmente. Pero, como dicen las mentes reaccionarias del blog, la limosna es digna y pone a dios y a los hombres cada uno en su lugar. Seguro que me lo tengo merecido.
Fué sencillo, ni siquiera me preguntaron si creo en dios. Guardé una cola en la que no nos mirábamos a la cara, un rato, rellené un papel, enseñé DNI y el resguardo del paro, firmé y a casa esperar que me avisen. La caridad es ya muy moderna, del s.XXI. Recibiré cartones de leche, legumbres variadas, galletas y latas de sardinas y mejillones. Tambien tengo derecho a ropa usada. Es maravilloso,….¡qué haríamos sin caridad!
Cuando volvía a casa, pensé que no estaría mal que abrieran un centro-perrera caritativo, donde poder acabar con todo este asunto en un par de minutos con un buen chute de Pentothal sódico.
Ni siquiera estoy triste, solo odio.
El lector Croniamental, diagnosticado con una gravísima enfermedad que le concede muy corta esperanza de vida, pero que sigue en la lucha, propone:
Con el permiso de nuestro querido anfitrión Arturo, voy a publicar una oferta de trabajo para todos los compañeros foreros que puedan estar interesados.
Como algunos de vosotros sabéis, tengo una pequeña academia en Madrid que en estos momentos está al borde del abismo. Pero se puede salvar si consigo bonificar a empresas ¿Qué significa esto? Pues es sencillo. Todas las empresas contribuyen a la Tesorería de la Seguridad Social con el 0,7 por ciento de los sueldos de los trabajadores. Este dinero está destinado a formación.
Mi academia gestiona e imparte cursos bonificados por la Fundación Tripartita. Es decir, calculamos el dinero de que dispone una empresa para formación y con ese dinero impartimos el curso que más le convenga a la empresa en cuestión. La empresa nos paga el curso y al mes siguiente queda exenta de pagar ese dinero a la Tesorería de la Seguridad Social. No sé si me he explicado bien, pero estoy dispuesto a aclarar cualquier duda.
Mi oferta de trabajo es la siguiente:
“Busco persona de cualquier edad, sexo o condición, para trabajar en la captación de empresas que se quieran beneficiar de cursos bonificados por la Fundación Tripartita. Debido a la situación de precariedad de mi academia, solo puedo ofrecer comisiones a las personas que decidan colaborar conmigo. No es necesario que el colaborador viva en Madrid (puede, incluso, vivir en Bordeaux o Tegucigalpa). La comisión por empresa contratada será del 15% del importe del curso que se liquidará en un plazo máximo de 15 días. En el improbable caso de que la academia produzca beneficios, estos se repartirán proporcionalmente entre todos sus colaboradores. Si se llegara a un nivel de contratación que lo permitiera, la academia establecería una relación contractual con cada colaborador por medio de un contrato laboral indefinido”.
Ya sé que suena al cuento de la lechera, pero mientras haya vida hay esperanza. Todos los interesados en esta oferta pueden ponerse en contacto conmigo a través de este email:
ftruconef@formadores.e.telefonica.net
No se trata de dar pena. Se trata simplemente de que la gente tiene derecho a expresar sus problemas, y yo, por mi parte, sería un miserable si no recogiese algunas de estas circunstancias.
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Gota del día:
Sí. El mundo es ancho y casposo.
Y España está, creo, dentro del mundo.
En España solo se pasa factura a la izquierda, nunca a la derecha.
Si estalla y re-estalla un escándalo sobre los ERE de Andalucía, el PSOE queda hecho añicos, por mucho que colabore con la justicia.
Pero Rajoy y Matas no pagan factura. Rajoy y Camps, tampoco. Los escandalosos y obscenos déficits de las Comunidades Autónomas del PP, su megalomanía y despilfarro, salen indemnes y no pagan factura.
Gürtel, todo lo diluyen y justifican. Una justicia lenta no es justicia, dice el adagio.
Si Camps vuelve a la política, le votarán masivamente. Lo de Valencia demuestra que algo le pasa al pueblo valenciano.
Los medios de comunicación, en su casi totalidad, defienden desvergonzadamente esa impunidad de la derecha, inventora de prescripciones y de lo que sea menester, con su enorme capacidad de desprestigiar. Y todo sigue siendo culpa de ZP y su fabulosa herencia.
La derecha, a diferencia de la izquierda, conoce a la perfección el arte espurio de manipular y reírse del imbécil, que es el pueblo. Sus chuches están envenenados.
El ambiente es tétrico, la gente está falta de interés, sin iniciativa, resignada, cual fundamentalistas islámicos con el destino colgado del cuello, lo que tenga que ser, será.
Llevaremos a la espalda aún mucho tiempo los cincuenta años de franquismo, somos un pueblo peculiar e inculto.
A la derecha se le perdona todo, a la izquierda, nada.
Han recuperado la finca, y no la van a soltar.
Toda España es una caspa.
El pueblo, esa aberración. Porque parece que el pueblo está exento de toda culpa; ésta siempre la tienen los dirigentes.
Y un par de gotitas más:
1. Rajoy, hoy mismo a la Agencia EFE: ‘No subiré el IVA’. ¿Alguien le cree?
2. Más de medio millón de familias perderá su casa hasta 2015. ¿No es para mandar a la mierda al Gobierno y a los Bancos?