Opinión
Las orgías
Por Ciencias
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SEXO EN EL NILO // JOSÉ MIGUEL PARRA
* Profesor de Historia de Egipto en la Universidad Complutense de Madrid
La imagen resulta innegablemente seductora. En un lujoso salón, esclavas desnudas se apresuran a servir bebidas y comida a los participantes en una fiesta que lentamente se transforma en una bacanal de sexo y placer. Por desgracia, se trata de una pequeña reunión informal en casa de un senador romano y no de una fiesta sexual en la mansión de un visir egipcio. ¿Significa esto que los habitantes del valle del Nilo desconocían los placeres del sexo en grupo? En absoluto. Tenemos pruebas fehacientes de que tuvo lugar un desenfreno semejante. La cosa tenía más que ver con una cuestión de búsqueda de poder que de búsqueda de placer. Hemos de situarnos durante el reinado de Ramsés III. Una de las esposas del faraón había organizado una conjura para asesinarlo, pero fue descubierta y los cabecillas del intento de regicidio fueron detenidos. Entre ellos, además de políticos de alta categoría, había varias mujeres del harén real, que era donde se había fraguado el complot.
Sexo faraónico y comunal
Como nos cuenta la transcripción del juicio, que se conserva, las acusadas decidieron tomar cartas en el asunto para intentar librarse del castigo. Su única arma era su belleza, y a ella recurrieron sin pudor. El resultado fue una sugerente invitación a los jueces a una orgía, mediante la cual intentaron ganarse su favor y recibir una condena benigna. Si no llega a ser por la delación de un soldado –después de haber participado en el evento, ¡el muy bribón!–, es muy probable que hubieran conseguido su propósito. Como vemos, la idea de la orgía no parece algo nuevo para estas mujeres del harén real. Podemos dar por supuesto entonces que este tipo de sexo comunal llevaba tiempo formando parte de las costumbres de los egipcios más pudientes o, al menos, de las del faraón.