Opinión
El patrullero de Cataluña
Por Juan Carlos Escudier
El conseller de Interior, Felipe Puig, está decidido a apatrullar Cataluña para proteger al pueblo de una supuesta guerrilla urbana que siembra el caos con objetivos “lúdicos y políticos”, lo cual en traducción libre significa que quiere desestabilizar a la Generalitat pero sólo los días que juega el Barça y por echarse unas risas. Para impedirlo, ha anunciado la creación de una unidad especial en los Mossos, los hombres de Puig, cuya misión será infiltrarse en las líneas enemigas y abortar sus maquiavélicos planes.
Histórico dirigente de CiU, llegó al cargo prometiendo manga ancha a sus policías –suprimió su código ético y paralizó la instalación de cámaras de seguridad en las comisarías- y mano dura a aquellos grupos que el conseller considera indeseables: okupas, antistema, anarquistas, comunistas y cualquiera que utilice camisetas que no sean de marca. En su primer gran desalojo, el de los cines Laietana en Barcelona, donde ya se dejaron ver sus agentes camuflados, se felicitó por haber evitado el triunfo de su “provocación disgregadora y crispadora”.
Puig va de sheriff y es de los que desenfundan primero, como se demostró en el apaleamiento que, a sus órdenes, los Mossos dispensaron a los acampados en la Plaza de Catalunya, a los que tomó indudablemente por okupas. Posteriormente, fue incapaz de articular un dispositivo que, sin brutalidad, garantizase el acceso de los diputados catalanes al Parlament el pasado día 15, queriendo demostrar tal vez que era un visionario y que la estopa que había repartido a los indignados unos días antes fue preventiva. Curiosamente, también se vio por allí a sus infiltrados con el pinganillo en la oreja.
El conseller es de los que dejan huella. Salió indemne del hundimiento del Carmel, pese a que el proyecto fue aprobado en su etapa de consejero de Obras Públicas. También del escándalo por el cobro de comisiones de Adigsa, la empresa pública que gestiona las viviendas sociales, que salpicó a varios de sus colaboradores. Ahora pretende acabar con la violencia al estilo de Elliot Ness y sus intocables. Dará argumento para varias películas.