Opinión
El perro oxidado
Por Varios Autores
ANUNCIOS ANIMADOS// FERRAN CALVET
La vieja discusión sobre si la publicidad crea necesidades y modos de comportamiento o si, por el contrario, no es más que un espejo de la sociedad en la que se inscribe, ya tiene un nuevo objeto de polémica.
Me refiero al anuncio de Advance, que ofrece comida para perros con propiedades antioxidantes. «Un momento —se preguntará el espectador despistado—: ¿los perros se oxidan?» Pues en efecto: no exactamente igual que las bicicletas, pero sí de forma análoga a como nos oxidamos los humanos a medida que envejecemos —o los mejillones, que en eso nos parecemos todos los seres vivos—. Basta recordar la gran cantidad de alimentos y productos cosméticos que contienen “agentes antioxidantes” y cuya misión declarada es la de retardar el envejecimiento celular, que es como decir el envejecimiento en general. O sea, que un pienso antioxidante para perros viene a ser el equivalente canino al elixir de la eterna juventud.
Y aquí es donde la polémica está servida. ¿Necesitan nuestros perros, realmente, que los protejamos de la oxidación?, ¿no será ésta una nueva manera de sacarnos los cuartos con una zarandaja que muy bien podríamos ahorrarnos? O quizá, en efecto, la sociedad está sobrecogida por el lamentable espectáculo de ver a un bobtail que aparenta seis años cuando apenas acaba de cumplir los cinco.
En cualquier caso, que ya nadie se extrañe de ver anunciadas inyecciones de botox para tortugas de agua y prótesis de silicona para periquitos poco atractivos.