Opinión
El precio simbólico del copago
Por Isaac Rosa
-Actualizado a
Vayan guardando en la hucha la vuelta de las compras, que tal vez tengamos que ir al ambulatorio con suelto en el bolsillo: suena el runrún del copago sanitario como posible reforma en el horizonte. En las últimas semanas hemos oído hablar repetidamente de esta fórmula de financiación, y aunque la ministra de Sanidad sonríe cuando le preguntan, y niega que sea un globo sonda, la experiencia nos dice que cuando el río suena, riada viene.
No sabemos dónde se aplicaría ese copago, si en los medicamentos, en algunas prestaciones, en urgencias, en la consulta del médico de cabecera, o todo a la vez. En cualquier caso, nos insisten, sería una cantidad “simbólica”. Suele salir en los debates la cifra de un euro por visita al médico, con la que pretenden tranquilizarnos: “Ya ves, un eurito de nada, lo que te cuesta un café.” Yo les animo a que usen estrategias comerciales, y en vez de un euro nos cobren 0’99, que siempre parece más barato.
Dicen que, aparte de contribuir a la financiación, serviría para concienciar a la ciudadanía de que la sanidad cuesta dinero, y así hacer un uso más racional. Yo preferiría un esfuerzo educativo, más que nada porque dudo de que nos convenzamos del elevado coste de la sanidad pública a ese precio. Al contrario, recuerda al chiste del mendigo que pide un euro para un bocadillo: qué barato, toma dos y me traes otro para mí.
En lo que sí coincido con los partidarios del copago es en que sería un pago “simbólico”. Sí, y eso es lo más preocupante: pagar por la sanidad acabaría siendo un símbolo de algo mayor. Para ser más exactos, habría que decir “volver a pagar”, pagar dos veces, pues que yo sepa la sanidad ya la financiamos con nuestros impuestos. En vez de copago habría que hablar de repago.