Opinión
Roboprof: La (pen)última innovación docente
Por Público -
Antoni Duanell
seudónimo de un profesor con plaza de funcionario anterior a la crisis de 2008
Entre los asistentes al Foro Económico Mundial de 2014, que se celebra anualmente en Davos, se encontraba, junto a multimillonarios, pop stars y políticos, un monje budista, un exbiólogo francés que con cierta regularidad participa en conferencias TED sobre la felicidad. Parece ser que desde esa fecha, las elites globales se interesan por el “bienestar” y otras cuestiones de carácter “social”. Así, junto a nuestro experto en meditación y compasión, acuden a los encuentros empresas, coaches y expertos en técnicas y tecnologías tendentes a proporcionar un life style más mindful y menos stressful a las esforzadas elites globales. De hecho, las estresadas elites reconocían haber creado << nuestro propio problema, que ahora estamos tratando de resolver>>. Según ellas, la utilización masiva de dispositivos digitales y la extensión de su jornada laboral a 24 horas al día siete veces por semana, les había obligado a recurrir a la meditación o a técnicas de relajación para superar el estrés o a crear nuevos cargos como “director de felicidad o de bienestar”.
Hacen bien nuestras estresadas elites globales por preocuparse de las consecuencias que los procesos productivos, en especial el modelo 24/7, pueden tener sobre las personas. En un libro reciente, Jonathan Crary afirma que tales procesos, junto a las nuevas tecnologías, hacen posible, incluso normal, la idea de trabajar sin pausa. Según Crary, el modelo 24/7 <
Traduzco del catalán. <
Es posible que el texto original provenga del Gabinete de Comunicación de la universidad y que la periodista haya decidido editarlo según unos criterios no previstos por la fuente de la información. La agencia Europa Press también recoge las declaraciones sobre el “otro lado de la cama”, aunque le otorga menos importancia. En cualquier caso, ni el Ara ni Europa Press incluyen referencia alguna a las condiciones de trabajo o a posibles compensaciones salariales de esos 150 profesores consultores insomnes, auténticos roboprofs al servicio permanente del cliente, perdón del alumno*.
Algunas personas de mi entorno personal y profesional reaccionaron con naturalidad y hasta con humor al conocer el proyecto: <
Ignoro si los rectores de las universidades españolas asisten al encuentro de Davos y por lo tanto si comparten la misma preocupación que las elites globales sienten por la felicidad y el bienestar. Es posible que la UOC haya previsto los costes humanos de la plena disponibilidad. Incluso es posible que en un futuro próximo, envíen algún experto a los cursos que allí se imparten (cursos como “Salud es riqueza”) o dediquen importantes esfuerzos al desarrollo de la neurociencia, especialmente si se trata de identificar de qué forma la felicidad o la infelicidad se inscriben en el cerebro. Quizás convenga confiar en la neurociencia y en sus soluciones paliativas, pues como recuerda Jonathan Crary (que es historiador del arte), en los últimos 10 o 15 años nuestra identidad personal y social está siendo reorganizada para adaptarla al funcionamiento ininterrumpido de los mercados o de las redes de información.
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* - “Consultor” es el nombre que reciben los profesores de la UOC, en su mayoría precarios y en buena parte, doctores acreditados por dos agencias de calidad universitaria (ANECA y AQU).