Opinión
Santa ignorancia o algo peor
Por Jesús Maraña
Es evidente que Joseph Ratzinger tiene unas nociones tan sectarias como escasas acerca de la actualidad y de la historia de España. Equiparar el laicismo de hoy con el “anticlericalismo agresivo de los años treinta” es confundir los maitines con las vísperas, y eso viniendo del Papa clama al cielo. No ya por la saludable evidencia de que nadie se ha liado a quemar conventos ni a amenazar a los curas, sino porque tampoco los gobernantes socialistas condenados al fuego eterno se han destacado precisamente por avanzar por el camino justo y legal de la laicidad del Estado. De hecho, la prometida ley de libertad religiosa ha quedado “congelada” y la Iglesia católica sigue disfrutando de unos privilegios incompatibles con el carácter aconfesional de esta democracia. Por lo que se refiere a la historia, se ve que Ratzinger se ha quedado en la tergiversada imagen de un Manuel Azaña perseguidor de frailes, cuando lo esencial de la política republicana era la defensa de una radical separación entre la Iglesia y el Estado. Si además de teología leyera, por ejemplo, los documentos aportados por historiadores como Julián Casanova, debería sonrojarse por la actuación de buena parte del clero durante la Guerra Civil y el franquismo. Ratzinger, que hizo la mili en el ejército nazi, podría mostrar una mínima sensibilidad a la hora de comentar la historia de los pueblos. Por último, si el Papa ha venido como jefe de Estado, las críticas que ayer lanzó son una provocación diplomática.