Opinión
Santa Teresa de Jesús
Por Espido Freire
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"Que Dios os perdone, fray Juan, que después de haberme hecho padecer durante horas lo que no está en los escritos me habéis pintado fea y legañosa”. A casi nadie le gustan sus fotografías, y la reacción de santa Teresa, frente al retrato que fray Juan de la Miseria le había pintado, lo ilustra. Santa Teresa, que había sido joven, y se había considerado linda, había llegado por aquel entonces a una edad que incluso ahora preocupa a la mayor parte de las mujeres.
Ha aumentado la proporción de mujeres fumadoras en este país, aunque continúa siendo menor que la de los varones, y los expertos han descubierto que con ellas resulta más efectiva la alusión al proceso de deterioro físico que a la salud. La piel seca, los dientes amarillentos, el envejecimiento prematuro causan más miedo en las mujeres que encuentran real la edad y la decadencia, aunque no a las más jóvenes, que han creído las promesas de juventud eterna que la sociedad proyecta de manera constante.
No es el caso del tabaquismo el único en el que las mujeres prefieren belleza a salud. Los trastornos de la alimentación no comienzan porque las mujeres deseen ser más bellas, pero la idealización de la delgadez actúa como un mantenedor de la enfermedad. Ni las enfermas, ni su entorno, desean verlas con más peso del que la belleza indica como adecuado, y la salud como insuficiente.
Amy Winehouse, un icono contemporáneo tan atractivo y tan destructivo como pudieron serlo las místicas de su época (santa Catalina de Siena se prohibía el alimento, se martirizaba y usaba cilicio, algo no muy lejano a las automutilaciones contemporáneas) pasea su cigarro y su delgadez, y pese a la alarma de algunos, otros la consideran ahora más hermosa y auténtica. La belleza actual no resulta compatible con la edad: es preciso morir antes, o aferrarse como sea a la frescura. Difícil lograrlo sin una ayuda, sin una droga, como el tabaco, o las relaciones conflictivas con la comida. La santa de Ávila descubrió pronto que sufrir no significaba presumir.