Opinión
Selenio
Por Espido Freire
-Actualizado a
Era el metal de la luna, el de propiedades mágicas. Ahora la luna se ha convertido en una colonia terrestre más, una de las pobres, desechada por la falta de agua que la transformaría en perla. En la luna habitaban los enamorados, los poetas y los locos. Pertenecía a las mujeres, con sus secretos ciclos de sangre y oscuridad, y a los gatos.
Ocurrió la pasada semana, en una urbanización de la sierra de Madrid, recién poblada por familias con niños pequeños. Nada ocurre nunca allí, las protestas habituales, la preocupación por la capacidad de las piscinas, o el asfaltado de la carretera. Han buscado una vida tranquila, y lo han logrado.
Sólo una vecina no encajaba en ese perfil; una mujer de 65 años, con un perrito, que había alquilado una de las casas. De vez en cuando la veían, en un paseo por la linde trasera. Durante la semana de Navidad no dio señales. Pensaron que se habían marchado, las celebraciones, invisible la familia. Después, comenzaron a preocuparse.
Llevaba ocho días muerta cuando la encontraron. Se había sentado a la mesa de la cocina, con las bolsas de la compra (muchas, un número sorprendente para una persona sola) aún derrumbadas en la entrada. Era friolera. Se había quejado a un vecino del precio del combustible, y había comparado cuánto gastaba en calefacción. La temperatura en la casa resultaba veraniega, y su cuerpo se había hinchado hasta deformarse. El perrito no se había quejado: se alimentaba de lo que encontraba en las bolsas de comida, que había destrozado.
Llamaron a la policía, levantaron el cadáver, corrieron los rumores. Durante las noches de enero, la niebla cubría las farolas de la urbanización, y se mantenía a los niños protegidos de la noticia. Algunos sintieron miedo; otros, culpa. El escalofrío que se siente cuando recordamos la condición de mortales recorrió varias espaldas. Querían saber, nos lo contaban a los visitantes. Nos llevamos de allí la noticia. No debía haber ocurrido allí, ¿cuáles eran las probabilidades por edad y por situación? Pasaba tras las paredes contiguas, y parecía que ocurriera en la luna.