Opinión
El sistema Tierra
Por Ciencias
-Actualizado a
VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO
*Profesor de Investigación del CSIC
Hace casi 40 años, el científico radical (así gusta llamarse) James Lovelock publicó su primer artículo refiriéndose al planeta Tierra como un organismo vivo con capacidad de autorregularse. Dado que las actuaciones de los genios son a menudo desconcertantes, los colegas pensaron que se trataba de una broma o, cuando menos, de una provocación, una boutade. O Lovelock se había vuelto loco, o pretendía poner a prueba la credulidad de la sociedad ante un argumento sin sentido.
Pero el inconformista Lovelock continuó madurando sus ideas y en 1979 publicó su libro sobre la Hipótesis Gaia (que en castellano tal vez deberíamos denominar Gea, aunque suene menos encantador). De acuerdo con ella, los seres vivos, conectados entre sí y con su entorno (atmósfera, litosfera, hidrosfera), forman un sistema único a escala planetaria, al que de continuo fabrican y mantienen. Entonces las críticas arreciaron. Puesto que no se trataba de una broma, era un disparate. Se afirmó que el científico se había convertido en un místico, que se dejaba guiar por sus sentimientos y no por su razón. Se tildó la hipótesis de panteísta, metafísica, teleológica… Era una nueva religión y Lovelock el “sumo sacerdote de la diosa Tierra”.
Habían transcurrido exactamente dos decenios desde la presentación en sociedad de la Hipótesis Gaia cuando un artículo publicado en la revista Nature golpeó las ideas previamente establecidas entre los científicos. En él se aportaban los resultados de analizar los gases del hielo acumulado en la Antártida a lo largo de los últimos 420.000 años. Los registros eran muy llamativos. Había variabilidad, ciertamente, pero también regularidad en los cambios, límites claros, ciclos repetidos… Todo parecía indicar que durante medio millón de años, o poco menos, la Tierra se había comportado, efectivamente, como un sistema único autorregulado.
En los últimos lustros se ha acumulado evidencia acerca del comportamiento sistémico del ambiente terrestre. Los ciclos conocidos desde antiguo, como el del agua o el del carbono, están relacionados entre sí y con otros y, sobre todo, incluyen a los seres vivos como protagonistas imprescindibles en su dinámica. La vida no ha evolucionado en un planeta especialmente amable para hacerla posible, ni se ha limitado a adaptarse a las condiciones reguladas por leyes externas. No, no. A una escala global la vida ha influido, y está influyendo, de modo determinante en fabricar ese ambiente en el que se desarrolla.
Científicos estudian hoy el Sistema Tierra guiados por una especial preocupación. Durante cientos de miles de años la especie humana ha modificado el entorno a una escala local, o todo lo más regional. En los últimos años, sin embargo, hemos sobrepasado la capacidad de autorregulación del Sistema Tierra, sacándolo de sus límites. A saber con qué consecuencias.