Opinión
El tipo que decide tu hipoteca
Por Amparo Estrada
Desde hace años, hay un personaje que enturbia los sueños de millones de personas. No es el hombre del saco que asusta a los niños, ni tampoco es el vampiro que te va a chupar la sangre, aunque a algunos se lo parezca. Este monstruo, que aparece en las peores pesadillas incluso estando despierto, es un hombre de escasa estatura, tez muy pálida, pelo canoso, ojos hundidos y con cara de tener malas pulgas.
Conocido como el hombre que nunca bajaba los tipos, la semana pasada, a pesar de las críticas y advertencias de muchos gobiernos occidentales, entre ellos el español, pasó a ser el hombre que se atrevió a subirlos. No le importaron los negros nubarrones de la desaceleración económica, llamémosla crisis, y los cada vez más probables riesgos de recesión que podría provocar. Por cierto, Dinamarca ya ha entrado en ella.
Sin embargo, Jean-Claude, más conocido simplemente como Trichet, parece que ha logrado convertirse en un gran mago, a la altura del profesor Dumbledore, el de Harry Potter. Tras subir el precio del dinero un cuarto de punto, del 4% al 4,25%, consiguió el fenómeno contrario de lo que dice la teoría.
Si se aplicara la teoría, una subida de tipos en la zona euro provocaría una subida del Euribor, el tipo de referencia para los préstamos hipotecarios. Además, revalorizaría el euro frente al dólar, ya que en Estados Unidos el tipo de interés oficial está en el 2%. Y, como carambola, al debilitarse el dólar, la divisa a la que se fija el precio del barril de petróleo, nuestro preciado oro negro se encarecería todavía más: más dólares por barril.
¿Que ha ocurrido al subir el Banco Central Europeo el precio oficial del dinero más de un 6%, que es el porcentaje que representa un cuarto de punto sobre 4 puntos? Pues que, como un mago que se precie, ese defensor de plebeyos, sangres-sucias y muggles –en palabras del malvado Lord Voldemort refiriéndose a Dumbledore–, Trichet ha conseguido que, en una primera reacción, el Euribor baje, el euro no suba su tipo de cambio respecto al dólar, el petróleo no se ha disparado y las bolsas han reaccionado, de momento, positivamente.
¿Cuál ha sido el hechizo? Un conjuro arriesgado, pero aparentemente sencillo si lo miras a toro pasado: anunciar con antelación que iba a subir los tipos y ejecutar su aviso realmente cuando llegó el día señalado, pero insinuando
que ya no lo hará más.
Además de mago, Trichet es la pesadilla de los hipotecados. Pero un buen psicólogo de los mercados. Anunciando la subida con antelación, hizo que los mercados reaccionaran antes –de ahí la subida récord del Euribor en el mes de junio–, por lo que, cuando llegó el momento de la subida, como ésta ya había sido descontada por el mercado, no hubo reacción negativa. Más aún, al dejar entrever la posibilidad de que en el 4,25% se acaba todo, los intranquilos mercados recibieron como un
bálsamo sus crípticos mensajes.
Un tipo que sube y baja
Recordar épocas pasadas no mejora el presente, pero proporciona perspectiva. Pongámonos en un hipotecado de 1991. Te llegaba la carta al buzón y sabías que el temido momento había llegado. Dejabas el sobre en la mesa del comedor, sin atreverte a abrirlo. No dormías y finalmente te levantabas, reunías valor y rasgabas el sobre.
La terrible noticia estaba ahí: revisión al alza del tipo de interés de su hipoteca. ¿Un 6%? ¡Qué va! El banco te comunicaba formalmente que, “como consecuencia de la subida de tipos”, a partir del próximo mes, el interés de tu préstamo hipotecario sería del ...¡17% !
No es ciencia ficción, sino pura historia. En 1991, ése era, de verdad, el nivel que pagaban los sufridos hipotecados en sus préstamos. Y mejor no recordar cuáles eran los tipos que se tenían que abonar en los préstamos personales.
En aquellos años, además, las entidades financieras te clavaban un tipo de interés hasta dos y tres puntos por encima de la referencia oficial, mientras que ahora suele estar en torno a medio punto porcentual por encima. Es decir, que si el Euribor es el 5,3%, el tipo de interés del préstamo suele estar en el 5,5% y el 6%.
Si hacemos un esfuerzo, tampoco hace tanto que el Euribor estaba en torno al 2% . Así que se ha más que duplicado desde 2004, pero su nivel ni se acerca al que sufrió la anterior generación hipotecada. Ahora bien, lo que sí ha estado subiendo de forma imparable hasta hace poco es el precio de la vivienda. Y, por lo tanto, también ha subido el importe de las hipotecas. Por eso, aunque con tipos de interés más bajos, el esfuerzo por adquirir una vivienda sigue siendo elevado, demasiado elevado.
Esfuerzo
Si analizamos el esfuerzo de los hogares para la adquisición de vivienda, según datos del Banco de España, se ha incrementado significativamente desde el año 2006, período en el que los niveles eran similares a los que se registraban en 1996. Y, aunque todavía no hay datos de 2008, es probable que el esfuerzo actual por adquirir una vivienda sea similar al de 1991. Por lo pronto, los tipos de interés en 1991 eran más de seis puntos superiores a los de 1996 (en términos porcentuales, un 60% mayores), y los de ahora son menos de tres puntos superiores a los de 2006 (un 53% más.). El último dato de esfuerzo de los hogares en la adquisición de vivienda situaba su nivel en septiembre de 2007 en el 45,4 sin deducciones fiscales y en el 36,5 con deducciones fiscales. En 2004, eran diez puntos menos.