Opinión
Vino
Por Luna Miguel
VINO
Por aquí pasa el camión de los helados. Hace un sonidito muy gracioso para anunciar su llegada al barrio. Es mucho más agradable que el del afilador, pues evoca chocolate con nueces, fresas con tarta de queso, hielos gigantes para el cubata… A veces, en días tan calurosos echo de menos el camión multicolor y quisiera que el heladero subiera hasta mi casa y me metiera sus hielos por la camiseta. Con este bochorno no apetece salir de botellón. Por eso he pensado proponerle a mi amor congelado que añada a su negocio los Polos de Calimocho. Un día lo probé y salió riquísimo. Me imagino repartiéndoselo a todos los jóvenes de la ciudad, subida en el camión y recitando El vino de los amantes de Baudelaire con un megáfono a modo loquendo. Prometo no venderos garrafón.