Opinión
Vivir sin comer
Por Ciencias
CIENCIA DE PEGA // MIGUEL ÁNGEL SABADELL
Jashmuheen, antes conocida como Ellen Greve, es una australiana que en 1998 publicó un libro de los que rompen moldes. Titulado Living on Light, “fue escrito para los guerreros, aquellos que ya están sintonizados y conectados con la voz del Dios interior”. Lo peculiar de este texto no es la clásica sarta de tonterías de autoayuda, sino que explicaba cómo vivir de la luz, o sea, la habilidad de absorber todos los nutrientes, vitaminas y alimento que uno necesita de la Fuerza Vital Prana. Vamos, lo que se dice vivir del aire. Ella lleva sin comer desde 1993. ¡Segunda Ley de la Termodinámica, ahí lo llevas! Eso sí, cuando come lo hace “por el placer de hacerlo, no por alimentación”.
Esta mujer es un crack. “A los dos años rechacé la carne y a los 15 había asumido el control de todas mis necesidades alimenticias”, cuenta en su libro Resonancias. Incluso creó su propio cáncer y se curó a sí misma. Si algún lector desea ahorrarse sus buenos euros en esta época de crisis, sólo debe seguir su proceso de 21 días: no comer ni beber nada en siete días, beber sorbitos de agua o zumos muy diluidos y descansar los siete días siguientes. Los últimos siete hay que dedicarlos a descansar para “integrar las energías del Yo Superior”.
Pero lo mejor es que con esa energía etérico-molona uno puede inmunizarse contra todas las enfermedades y ser inmortal. Pero sabiendo que ella cada día se hace más vieja –las fotos dan fe de ello– y que seguramente acabe su vida enfundada en un traje de pino, tiene la explicación a punto: “La humanidad ha estado enganchada a la creencia de limitación hasta el punto que glándulas como la pituitaria y la pineal apoyan la creencia en la muerte y el envejecimiento en lugar de realizar sus pautas naturales de vida y regeneración”.
Esta luminosa idea es defendida también por el sultán del ayurveda Deepak Chopra, que en su libro Curación cuántica (¡toma ya!) afirma que morimos por culpa de nuestros sistemas de creencias. Y la gente no sólo les cree, sino que ellos se forran a su costa.