Opinión
A vueltas con los chakras
Por Ciencias
CIENCIA DE PEGA // MIGUEL ÁNGEL SABADELL
Todos hemos oído alguna vez esta palabreja de origen sánscrito que significa rueda. Definir los chakras no es fácil, mejor que lo haga una experta: “Es un centro de actividad que recibe, asimila y expresa la fuerza vital energética. La palabra se refiere a una esfera en rotación de actividad bioenergética que emana de los ganglios nerviosos. Hay seis de estas ruedas apiladas en una columna de energía que se extiende desde la base de la columna vertebral hasta el cráneo. Y la séptima está más allá de la región física”. En definitiva, que estos vórtices energéticos, representados como flores de loto, son “auténticos transformadores de energía; filtros a través de los cuales se absorbe y canaliza la misma y se dosifica a nuestro cuerpo físico, suministrando alimento en forma de energía a las estructuras biológicas”, aclara otro experto.
Ingenieros de secano, que diría mi padre, con esa sabiduría mamada en los campos de Castilla. Porque todo esto no es más que cháchara sin sentido. Primero, la energía, en sí, no existe como podemos decir que existe una mesa o una silla. No hay nada que podamos señalar con el dedo y decir: “¡Mira, por ahí va andando la energía”. La energía es un número que nos hemos inventado para predecir lo que sucede en el mundo. De ahí la famosa ley de conservación, que dice que ese número que calculamos no cambia por mucho que lo intentemos. Así que toda esa descripción tan alambicada de esferas en rotación, filtros y demás zarandajas pseudoenergéticas queda en humo. Nadie es capaz de decir qué son realmente, ni de qué están hechos, ni nada de su estructura. Son indetectables, invisibles para cualquier ser humano corriente, aunque sí son accesibles a médiums y otros sensitivos capaces de ver el mundo de lo etéreo.
Los han descrito de miles de formas distintas: torbellinos de luz de diferentes colores que giran siempre en el sentido de las agujas del reloj, masas nebulosas de luz, “vórtices de energía de forma más oblonga que redonda que emiten un sonido, un tono, una frecuencia, un sabor y un olor...”.
Eso sí, no puede faltar que a cada uno de esos chakras se les asocie un mineral y un planeta. Así, la efectista panoplia chorrienergéticoespiritual queda completa, metiendo la astrología y la pseudomística de las piedras. ¿Alguien ha encontrado esos supuestos chakras? Nadie. ¿Se corresponden con lugares clave anatómicos? No. Son tan reales como el éter o el flogisto.