Opinión
¿Cuál será la penitencia de Argüello?

Por Marta Nebot
Periodista
La semana pasada el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, declaró al Gobierno “banda de ladrones”, repartidor de “paguitas”, pretendida “Caritas laica que da limosnas”, calificó al Orgullo homosexual como “el pecado de Satanás” y subrayó que “en cuestiones que son límites, de la vida y la muerte, cuestiones del aborto, eutanasia” no hay “neutralidad del Estado” en un Foro que pretendía “acoger, aceptar y proponer una referencia ética”.
Podríamos decir que tendría que lavarse la boca con lejía o que como penitencia se hiciera el Camino de Santiago de rodillas, pero como no soy creyente solo diré que haría bien en enmendarse por los siguientes pecados laicos:
1- Inconsciencia
La Iglesia católica en España está de capa caída. En los 70, el 90% de la población se declaraba católica. En 2025 solo el 55%, de los cuales solo el 17% practica. Entre los jóvenes de 18 a 29 años la caída es en picado: en 2002 se sentían católicos el 60%, en 2024 el 32. La secularización de la sociedad española es un hecho. En 2022 el 22% nos declarábamos no creyentes de ninguna religión. En 2024 ya éramos el 42%.
Así que ataca a muchos de los cada vez menos creyentes que le quedan. Los hay a derechas y a izquierdas, mal que le pese. Los hay que entienden la realidad LGTBIQ+, el aborto y la eutanasia; los hay que lo perdonan y hasta los hay que lo practican.
2- Desobediencia
El papa, León XIV, el embajador de su Dios en la Tierra, vino a Madrid a decir que “la discrepancia no conlleva humillación” y añadió que “quienes ejercen una responsabilidad pública tienen, por eso, una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje”. ¿Cuál es la parte que no le quedó clara de su orden de no disparar con palabras? ¿Para esto sí se acoge al libre albedrío que no aplica a todo lo demás?
Además desobedece a alguien más poderoso todavía, según su propia jerarquía. Jesús se declaró de palabra y obra a favor del libre albedrío no selectivo. ¿Qué es lo que este arzobispo no entiende sobre la libertad en serio en el siglo XXI? ¿Sobre la libertad de pecar sin hacer daño a otro? ¿Sobre dejar vivir y morir en paz?
3- Irresponsabilidad
Contrarió también a Jesucristo en su prioridad absoluta por ayudar a los más vulnerables. Además de inquisidor me ha salido envidioso, pensará el fundador. No puede querer ser el único que administre la caridad si su caridad no da para todos y son los pobres los que le preocupan y no su monopolio.
4- Ingratitud
Este Gobierno ha protegido a la Iglesia católica ¿más de lo debido?
4.1-No ha mandado a la Guardia Civil a sacar a los Benedictinos de Cuelgamuros para hacer cumplir la ley que aprobó convertir el Valle de los Caídos, el mausoleo loco de un dictador, en un centro de memoria democrática.
4.2- Ha decidido recuperar la propiedad de solo 1.000 edificios – no sabemos cuáles- de los 35.000 contabilizados por el Ministerio de Presidencia que la Iglesia católica se apropió sin escrituras, ni pruebas, ni nada. La ley de Inmatriculaciones de Franco del 46 se lo permitió. La de Aznar del 98 la amplió a iglesias y catedrales, hasta entonces bienes públicos.
4.3- Ha evitado que la Iglesia pague entre 500 y 3.000 millones de euros al año al Estado por el Impuesto de Bienes Inmobiliarios (IBI). Aprobó que ninguna institución sin ánimo de lucro lo haga. Sin embargo, los colegios privados y los concertados ganan mucha pasta.
4.4- Ha hecho el menor ruido posible con un escándalo de dimensiones planetarias. El informe del Defensor del Pueblo sobre su pederastia en España calcula entre 100.000 y 200.000 víctimas desde los años 40. Argüello, cuando se destapó el asunto por una investigación de El País, declaró que eran “cuatro casos”. En sus averiguaciones internas las víctimas se sintieron silenciadas y ninguneadas. La oficina que abrió el Gobierno para registrar las denuncias pendientes recogió en quince días un 400% más que las que la Iglesia había recogido durante un año.
Y todo esto no es solo cuestión de un arzobispo bocazas. Argüello fue elegido en 2024 por la mayoría absoluta de la Asamblea Plenaria de obispos y nadie ha salido a desdecirlo o al menos a afearle la conducta.
En el catolicismo todo se perdona con la confesión y la contrición. En un Estado aconfesional tal vez no deberíamos perdonar tanto cuando ni siquiera se muestran arrepentidos.

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