Opinión

Dios fue un maltratador machista

Un aficionado con la espalda tatuada con el nombre de Maradona y el número 10, en Buenos Aires. REUTERS/Ueslei Marcelino
Un aficionado con la espalda tatuada con el nombre de Maradona y el número 10, en Buenos Aires. REUTERS/Ueslei Marcelino

Por Anita Botwin

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