Público
Público

14-F El fantasma de la abstención sobrevuela las elecciones en Catalunya

Los comicios de este domingo podrían acabar marcados por la baja participación. Los votantes independentistas son los más movilizados, sobre todo los de Junts y la CUP.

El TSJC suspende cautelarmente el aplazamiento de las elecciones catalanas
Una persona ejerce su voto. — Archivo

Aunque las desavenencias entre Junts y ERC, el "efecto Illa" o la irrupción de Vox en el Parlament ocupan la mayoría de comentarios en los artículos que se publican durante esta campaña, una cuestión que ha sido relegada a un segundo plano podría tener no poca importancia en el desenlace de la jornada electoral. Se trata de la abstención. A mayor abstención, más "baratos" salen por así decir los escaños, lo que permitiría a los partidos menos votados obtener una mejor representación en la cámara catalana. Las últimas encuestas apuntan que la participación podría situarse alrededor del 60% o menos, lo que supondría una caída de 20 puntos respecto a los comicios del 21 de diciembre de 2017.

A pesar de tener, como siempre, un ojo pegado a las encuestas de intención de voto, nada es seguro en tiempos de pandemia. La posibilidad de contagio es, sin duda, la razón alegada por la mayoría de encuestados para no acudir a las urnas este domingo, aunque hay quien se apresura a señalar que los votantes arrastraban ya desde mucho antes un cierto cansancio político y, en consecuencia, se hará difícil distinguir los motivos que harán que el 14 de febrero muchos prefieran quedarse en casa en lugar de acudir a su punto de votación.

"Está claro que los dos efectos se sumarán", señala a Público el politólogo Jordi Muñoz. "Venimos de un período de movilización política absolutamente excepcional, con participaciones récord en las elecciones al Parlament de 2015 y 2017, es lógico pensar que la participación tendiese a la baja incluso en ausencia de pandemia", explica Muñoz. "Pero está claro, las dos cosas se sumarán", insiste, "será imposible saber qué parte corresponde a cada cosa".

Muñoz, profesor de Ciencia Política en la Universidad de Barcelona (UB), está convencido de que, "aunque difícil de predecir", la abstención será con toda seguridad "elevada", pero "la clave, evidentemente, es qué partidos serán más capaces de movilizar a su electorado". "Y tengo la impresión de que por ahora Junts tiene el electorado más movilizado de los partidos independentistas", agrega. Así lo reflejan por ahora también las encuestas. Un 84% de los votantes de Junts irá "con toda seguridad" a votar, según la del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO). En la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) el porcentaje de ese partido es de un 73%, solo por debajo de los de la CUP (74%). Menos movilizados están los de ERC (65%), PSC (58%) y Ciudadanos (55%).

Desde la lista encabezada por Laura Borràs se espera que esta movilización termine traduciéndose en unos buenos resultados que le permitan retener la primera posición en su competición con los republicanos por liderar el independentismo. Además, los especialistas llaman la atención sobre el hecho de que entre los abstencionistas cabe tener en cuenta la franja de edad. Muchos comentaristas en los medios catalanes coinciden en señalar que si la participación desciende entre los votantes de edad más avanzada, esta caída perjudicaría a los partidos con un perfil de votante más envejecido, entre los que se encuentran el Partido Popular, Junts, el PDeCAT y el PSC, la formación que, paradójicamente, más esperaba en un principio beneficiarse de estas elecciones.

El voto por correo

Otra de las incógnitas este 14-F será la de la formación de las mesas electorales. Muchos de los llamados a integrarlas han presentado una solicitud formal para no hacerlo por motivos de salud o familiares. El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) acumula cerca de 28.000 de estas solicitudes, el equivalente a una tercera parte de todos los miembros convocados por sorteo por los ayuntamientos catalanes. Esta cifra podría incluso aumentar debido a los retrasos a la hora de actualizar datos de las juntas electorales. Únicamente en Barcelona ciudad hay 9.600 peticiones de este tipo.

Para evitar aglomeraciones, el Govern recomienda a los ciudadanos votar por franjas horarias. En concreto pide que de 09:00 a 12:00 horas lo hagan colectivos de riesgo y los más vulnerables, de 12:00 a 19:00, el resto de ciudadanos, y de 19:00 a 20:00, los que se encuentran en cuarentena, las personas contagiadas por el virus o que tienen contactos estrechos que han dado positivo o son sospechosos de serlo. Asimismo, se proporcionará a los miembros de las mesas electorales equipos de protección individual (EPI) y mascarillas, gel hidroalcohólico y guantes. El teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle, envió días atrás un mensaje de tranquilidad hace unos días al calificar en declaraciones a la prensa de "psicosis" la sensación de alarma que, a su juicio, se ha generado por las elecciones catalanas.

En cualquier caso, la desconfianza es evidente y es precisamente el motivo detrás de las 284.706 solicitudes presentadas para votar por correo, de acuerdo con el Departament d’Afers i Relacions Institucionals i Exteriors i Transparència, encargado de organizar el proceso electoral. Esta cifra supone un aumento del 350% con respecto a las elecciones de 2017. De éstos, más de 80.000, o un 30%, lo han hecho de manera telemática. Quienes tratan de encontrar al menos algo positivo en la convocatoria de estas elecciones en plena tercera ola de la pandemia creen que éste podría suponer un avance hacia la normalización del voto electrónico.

Más noticias