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Elecciones en Madrid Otra amenaza de muerte sin una contundente condena de las derechas amplifica la tensión en la campaña del 4M

Abascal dice que la carta con amenazas a Iglesias "apesta a montaje" y Ayuso afirma: "Condenamos todo tipo de violencia, ahora bien todos recibimos en algún momento como responsables políticos amenazas y la diferencia es que unos no lo comentamos, lo llevamos a las instituciones pertinentes y no estamos haciendo circos"

La ministra de Comercio, Industria y Turismo, Reyes Maroto, durante un acto electoral en Fuenlabrada (Madrid), a 26 de abril de 2021, en Madrid (España).
La ministra de Comercio, Industria y Turismo, Reyes Maroto, durante un acto electoral en Fuenlabrada (Madrid), a 26 de abril de 2021, en Madrid (España). a Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

La campaña de Madrid ha alcanzado este lunes, cuando entra en la última semana, su paroxismo. El envió de una navaja con manchas que parecían de sangre –su autor ha sido identificado ya– junto con una carta amenazante a la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, elevó la tensión hasta límites insospechados tan solo unos días antes. Los partidos de izquierdas condenaron de manera inequívoca la escalada de amenazas. Sin embargo, el PP, aun expresando su condena "sin matices" como hizo Pablo Casado, prosiguió con el blanqueo de la ultraderecha, cuyo líder, Santiago Abascal, además de recurrir al genérico todas las violencias llegó a afirmar que las balas de fusil enviadas a Pablo Iglesias, líder de Unidas Podemos, "apestan" a "montaje", según recoge Europa Press. E Isabel Díaz Ayuso manifestó: "Nosotros, y yo también, condenamos todo tipo de violencia, ahora bien todos recibimos en algún momento como responsables políticos amenazas y la diferencia es que unos no lo comentamos, lo llevamos a las instituciones pertinentes y no estamos haciendo circos", manifestó.

El ambiente enrarecido en que se está desarrollando las jornadas previas a la votación debido a la política de tierra quemada de la ultraderecha, que está a las puertas, según los sondeos, de ser la fuerza que incline los comicios a favor del PP de Isabel Díaz Ayuso, ha provocado que la izquierda se haya puesto en pie. El viernes dijeron basta a las provocaciones de Vox, y ahora cabalgan a lomos de esa nueva energía que le da pensarse ante una oportunidad de recuperar el Gobierno de la Comunidad de Madrid contra pronóstico, después de 26 años.

Las propuestas de los candidatos han quedado relegadas a un segundo plano frente a los discursos de corte épico, a los que se apunta ya hasta el candidato del PSOE, Ángel Gabilondo, a quien el presidente Pedro Sánchez, además de la suya propia, le ha sumado un coro de voces –para irritación del PP, que ha manfestado que la directora general de la Guardia Civil ha superado "líneas rojas" al participar en la campaña del PSOE– que amplifiquen el mensaje: "Vox no respeta la democracia. Las ideas de Vox son contrarias a la democracia y los ciudadanos deben aislar esas posiciones. Entre racismo y fascismo no hay neutralidad. Son tránsfobos, homófobos y sienten fobia a todo lo que es distinto. No saben convivir en una sociedad plural y diversa".

El ambiente distópico en que se desarrollan estas elecciones, en el que la izquierda siente la presión de una ultraderecha xenófoba –la Fiscalía ha recurrido la negativa judicial a retirar el cartel en el que señalaba a menores migrantes–, con ganas de revancha y de legitimación democrática, que puede incluso entrar, si el PP lo permite, en un gobierno autonómico con todas las de la ley –en Murcia, el PP ha entregado ya la Consejería de Educación a una ex de Vox– por primera vez desde la transición, ha causado un despliegue de ímpetu en el PSOE, Más País y Unidas Podemos, que se han tomado casi como una cuestión de Estado, por así decirlo, impedirlo. Ya no se trata de unas elecciones, sino de la convivencia. Ese es el mensaje que la izquierda ha encontrado en esta campaña. "¡Basta! No vamos a permitirlo. No vamos a dejar que el odio se apodere de la convivencia en España", escribió el presidente Sánchez en un mensaje de Twitter, después de que Maroto recibiera la navja.

Está por ver si funciona electoralmente este mensaje –eso solo se podrá saber el martes, 4 de mayo– que, además de obedecer a una estrategia, lleva el marchamo de la verdad. Tanto Ángel Gabilondo como Mónica García como Pablo Iglesias están diciendo lo que piensan. Se acabaron las medias tintas con Vox.

E incluso con Díaz Ayuso. Para Iglesias, el fascismo "forma parte del proyecto de Isabel Díaz Ayuso", según dijo en una entrevista en la cadena Ser. Ella "parece más la candidata de la ultraderecha que Rocío Monasterio", agregó. "Lo que llaman libertad es volver a los privilegios. Eso es el PP. Es algo en Ayuso evidente", remachó el líder de Unidas Podemos.

La presidenta, a la que todas las encuestas dan como indiscutible ganadora, mantiene su fortaleza e insiste cada vez que tiene ocasión en que su idea es gobernar en solitario. Este lunes, insistió en ello. Con esto busca agrupar todo el voto de la derecha en torno al PP y cubrirse frente a la erosión que le pudiera causar su cercanía a la ultraderecha. Sin embargo, al msmo tiempo, evita la crítica a Vox y allana de este modo el terreno a un pacto. "Ya he tenido [socios] y ahora lo que necesito es que mi gobierno tenga la misma sintonía, cabeza, corazón y boca para que un gobierno ejecute reformas necesarias para Madrid en los próximos dos años", afirmó Ayuso.

Mientras, otros portavoces del PP, como el alcalde de Madrid y portavoz de Pablo Casado, José Luis Martínez Almeida, aun con la condena de las amenazas, prosiguen con el blanqueamiento de la ultraderecha. "Vox me parece muchísimo mejor que Bildu. Soy alcalde con un programa de Gobierno con Vox, y no ha pasado nada; los madrileños no están asustados. Esto no es fascismo o democracia, sino sanchismo o libertad, esto es lo que nos jugamos", dijo el regidor.

Ayuso también trató de explotar en su beneficio el giro que ha dado la campaña y la clara apuesta del PSOE por jugarse el todo por el todo en el campo de juego de los valores democráticos. Así, arremetió en esta ocasión contra Gabilondo, a quien acusó de decir "una cosa y la contraria". Para Ayuso, Gabilndo habla "de moderación y centralidad" pero a la vez "está excluyendo a partidos políticos", en referencia a Vox.

Para Ayuso, la izquierda "está sufriendo constantemente porque no han encontrado el camino, no han encontrado el mensaje y los principios". Así francamente no se puede ir a las urnas. La gente no sabe qué va a votar. No sabe si votando a Gabilondo va a acabar con Pablo Iglesias del que abjuraba hace unos días y luego en el debate le suplicaba", manifestó, según recoge Europa Press.

Mientras, Ciudadanos prosiguió con su campaña en busca de arañar los votos que necesita para entrar en la Asamblea. Edmundo Bal, su candidato, propuso a la aspirante de Vox un cara a cara "donde ella quiera" para confrontar sus respectivos proyectos para la Comunidad de Madrid, pues cree que lo que se decide en estos comicios es "si el gobierno [de Díaz Ayuso] quedará condicionado por las políticas de Ciudadanos o por las políticas de Vox".

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