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Antropoceno y Capitaloceno

Pablo Iglesias en La Base
Pablo Iglesias en La Base.

La ola de calor está trayendo incendios y muertes que no solamente revelan las condiciones de precariedad en las que actúan las brigadas de bomberos forestales y las condiciones laborales que obligan a muchos obreros a jugarse la vida trabajando al sol. La ola de calor vuelve a calentar una vez más el debate sobre el cambio climático y produce una sensación distópica que es una constante en esta época.

Una distopía es una sociedad ficticia indeseable que representa lo contrario a la utopía. Una utopía vendría a ser una sociedad ficticia ideal con escasos niveles de violencia, de injusticia, de crimen y de pobreza.

Hoy está claro que nadie concibe el futuro en términos utópicos sino más bien en términos distópicos. Basta ver las series y las pelis que se hacen. El Colapso, Years and Years, Black Mirror o Don´t look up serían solo un puñado de ejemplos cercanos en el tiempo que señalan un ambiente en el que la sensación de que todo se va a ir al carajo fomenta la ideología del "sálvese quien pueda".

La posibilidad de una guerra nuclear, la destrucción acelerada del medio ambiente, las profundas injusticias sociales, una degradación del periodismo que se mueve entre la cloaca y el sensacionalismo en todo el mundo, la corrupción como dinámica que parece inevitable en la relación entre poderes económicos y políticos han generado el ambiente propicio para la teoría del Antropoceno.

Según está teoría, por llamarla de alguna forma, los seres humanos seríamos poco menos que un plaga bíblica para el propio planeta. De esta forma, nuestros efectos nocivos como especie sobre permitirían nombrar una nueva época geológica como Antropoceno, macabro homenaje a la plaga de langosta que representaría la humanidad para sí misma y para el mundo. 

Perdonad que sea muy sincero pero esta teoría que pone el foco en una supuesta naturaleza abyecta de los seres humanos y no en un sistema histórico llamado capitalismo, me parece un solemne artefacto reaccionario, a la altura de las teoría que explican que la pandemia y los incendios son un castigo divino por haber sacado los restos de Franco del Valle de los Caídos.

Por suerte, ha habido una respuesta intelectual a la tesis del Antropoceno que considera precisamente que el análisis de la acción humana sobre el planeta no se puede disociar de los procesos asociados al capitalismo como sistema histórico, social, económico y colonial. El intercambio desigual, el racismo, la mercantilización de la vida y de los recursos naturales no son características de los humanos, sino del capitalismo. Y que, por lo tanto, tendría más sentido hablar de Capitaloceno que de Antropoceno como época geológica.

Sí amigos, a veces es necesario contextualizar y decir que buena parte de los problemas de la humanidad no tienen que ver con que seamos una especie de seres malignos, sino con que el capitalismo es un sistema ineficaz y repugnante. Y que por lo tanto, a pesar de que no se puede escapar individualmente del capitalismo, es necesario pensar políticamente un mundo diferente y mejor al capitalismo. El cine nos enseña continuamente el fin del mundo, pero, como decía Zizek, nunca nos enseña el fin del capitalismo.

Hoy queremos contextualizar el cambio climático y explicar que la mayor amenaza contra la humanidad no es la humanidad, sino el capitalismo que defiende una minoría de humanos con pocos escrúpulos.

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