Las izquierdas aprietan a Moreno en el debate con el deterioro de la sanidad y la falta de acceso a la vivienda
El primer debate a cinco en RTVE estuvo marcado por las estrategias de los partidos, con interrupciones constantes. Se escucharon pocas propuestas y hubo muchas acusaciones cruzadas.

Sevilla--Actualizado a
A las 21.45, las voces de los periodistas Xabier Fortes y Laura Clavero dieron inicio al debate a cinco, el primero de la campaña andaluza, en RTVE —habrá otro el próximo 11 de mayo en Canal Sur—. Los protagonistas fueron Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), María Jesús Montero (PSOE), Manuel Gavira (Vox), Antonio Maíllo (Por Andalucía), José Ignacio García (Adelante).
El debate fue intenso y trabado y estuvo marcado por las estrategias de los partidos, con interrupciones constantes, lo que también le dio un contrapunto de dinamismo, y algunos momentos de guirigay, donde era difícil saber qué se decían, lo que llevó a intervenir en varias ocasiones a los moderadores.
Las izquierdas trataron de acorralar al presidente y de poner a Moreno Bonilla, quien afrontó el debate con ganas, pareció, de que terminara pronto —cuando le daban fuerte en términos dialécticos, replicaba, eso sí—, frente al espejo de sus políticas en sanidad y vivienda. "No se pone en el lugar del que sufre"; "permite la ley de la selva en vivienda y usa palabras muchas veces que suenan muy bien, pero tiene falta de compasión con el sufrimiento que generan sus políticas increíbles", le dijeron, entre otras cosas. Mientras tanto, Moreno trataba de despejar, a través del cruce de palabras, ya fuera con Maíllo, ya fuera con Montero, de contraponer su trabajo en Andalucía frente al del Gobierno de España y al del PSOE en las etapas anteriores.
Los partidos acusaron a Moreno de dejar hacer al mercado, tanto en vivienda como en todo lo relacionado con los servicios públicos, con la idea de querer evitar "líos", una palabra que el presidente utiliza a menudo y usó también en el debate para defender que se le vote de nuevo y se evite la influencia de Vox —"si rompemos la estabilidad, nos meteremos en un gran lío"—. Ello tiene consecuencias para las izquierdas: "Vivimos en situación de emergencia habitacional".
Se escucharon muy pocas propuestas y muchas acusaciones cruzadas. García, desde el principio, fue al tobillo de Vox, cuando este partido lanzaba, una y otra vez, sus mensajes xenófobos y excluyentes y que pretenden liquidar las políticas verdes. La ultraderecha también replicó con cierta aspereza y acusó a Adelante de estar a sueldo del PP, después de que un acuerdo en el Parlamento les mejorase los recursos, lo que descolocó en parte a García, quien había arrancado con fuerza el debate. Ambos partidos buscan votos en el desencanto. "Ustedes nos quieren engañar y nos dicen que el problema es el vecino [de fuera]. Lo hacen para que no miremos lo que hace el PP. Le hacen el trabajo sucio a Moreno Bonilla. Quieren que miremos al vecino y lo veamos como el problema de la sanidad. Pero no dicen ni pío sobre los fondos de inversión. Son mentirosos y malas personas", le espetó el candidato de Adelante.
Tanto en el debate sobre vivienda como en el de sanidad, con el recuerdo por parte de García de las "privatizaciones" del PSOE que "abrieron la puerta al PP", idea que rechazó Montero, las izquierdas trataron de poner contra las cuerdas a Moreno Bonilla. Este trató de defenderse con sus argumentos habituales: "Somos el Gobierno que más presupuesto ha destinado a sanidad de todos". También recurrió Moreno Bonilla a la huelga estatal de médicos, lo que contrapuso a los acuerdos que él ha firmado con los sindicatos sanitarios en Andalucía.
"Se ríen de la gente, defendemos intervenir en el mercado de la vivienda", dijo Maíllo. "Moreno Bonilla ha convertido en negocio lo que son derechos", manifestó Montero. "¿Por qué no conocemos las listas de espera diagnósticas? Están desmantelando la sanidad. La única verdad es que ha dejado el gran lío de Andalucía en una sanidad colapsada y deteriorada", agregó Maíllo.
El escándalo de los cribados, que reveló con toda crudeza el deterioro sanitario en Andalucía también tuvo sus minutos. Lo puso sobre la mesa García, quien llevó al debate una camiseta con nombres de algunas de las 2.317 mujeres afectadas por los cribados de cáncer de mama. Con ellos, se dibujaba el mapa de Andalucía. Maíllo y Montero también exigieron explicaciones al presidente por este asunto. Montero acusó también a Moreno de querer imponer el copago sanitario, si repite al frente de la Junta, y este replicó con el argumento de que los únicos que habían hablado de eso eran los socialistas cuando gobernaron en Andalucía.
Montero, que empezó el debate fría —en el primer minuto incluso leyó parte de sus papeles— trató de presentarse como una buena gestora de los servicios públicos, lo que combatió Moreno, sobre todo, en el terreno de la financiación de Andalucía. "La economía crece —dijo Montero— gracias al Gobierno de España, del que he formado parte, y hemos tomado medidas como la reforma laboral y hemos subido el salario mínimo, todo ello con el voto contrario del PP. Los ciudadanos no pueden acceder a una vivienda. Son proyectos de vida aplazados. Para el PP, la vivienda y la sanidad, son un negocio, mientras que para el PSOE, son un derecho". "No me voy a resignar a que Andalucía sea la comunidad con más paro de España. Gobernar es solucionar los problemas de la gente", agregó la candidata socialista.
Para Moreno Bonilla, empero, Montero ha incumplido los acuerdos firmados en Andalucía en su etapa como consejera de Hacienda, tras los acuerdos firmados con los partidos catalanes: "Tiene muy poco crédito. Necesita los votos de los partidos independentistas". Las izquierdas le recordaron a Moreno que su actitud en Andalucía es la siguiente: con una mano reclama más dinero al Gobierno de España y con la otra baja los impuestos, más a quien más tiene y más ingresa y reduce la progresividad fiscal. "No cumple con la corresponsabilidad fiscal y luego pide más", le dijo Maíllo.
El candidato de Por Andalucía, quien fue entrando en calor a medida que avanzaba el debate, tuvo un par de rifirrafes con Moreno Bonilla, uno de ellos a cuenta de la acusación del presidente, lanzada contra Maíllo, de que IU había perdido a cambio de un "sillón" la coherencia de antaño, la de Julio Anguita, tras sus pactos con el PSOE. Maíllo replicó con toda contundencia esa idea: "¿Por un sillón? ¿Yo, que vengo del instituto? Eso usted, que ha vivido de un cargo público desde siempre".
En la parte final del debate, surgió el tema de la corrupción. García trató de apretar a Moreno Bonilla con ello. Le pidió explicaciones por el caso de las mascarillas en Almería y por el caso Rubiales. "Adelante nunca se ha opuesto a ninguna comisión de investigación por corrupción", añadió García. Moreno evitó dar explicaciones al respecto y trató de apretar, no a Montero, sino a Maíllo con el caso Koldo. "Usted convive [en el Gobierno de España] con una situación de corrupción. Si está usted dispuesto a tragarlo todo, adelante", le dijo Moreno. Maíllo le respondió con toda contundencia: "¿De qué corrupción habla? ¿De la de la Kitchen?".

Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.