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Carmena reclama por carta a Rajoy que cumpla con su compromiso de acoger a refugiados

La alcaldesa de Madrid expresa al Presidente del Gobierno en funciones  su preocupación por los refugiados e insiste en la necesidad de poner en marcha medidas coordinadas entre el Gobierno y las Administraciones autonómicas y locales que tienen la voluntad de acoger a personas.

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. EFE

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MADRID.- La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, se ha dirigido al Presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, a través de una carta en la que expresa su preocupación por la situación de decenas de personas en lugares como Idomeni o Lesbos y reclama que se cumplan los "compromisos asumidos ante la Comisión Europea de recibir y acoger al menos a 14.931 personas que huyen de la guerra y el dolor".

"Tenemos los mecanismos necesarios" para acoger a los refugiados, afirma la alcaldesa en la carta y subraya a Rajoy que miles de madrileños ya han mostrado su solidaridad a través de iniciativas como recogida de ropa, enseres o medicamentos.

Carmena afirma que la violación de los Derechos Humanos no tiene cabida en la "Europa que muchos y muchas queremos construir" e insiste en la necesidad de poner en marcha medidas coordinadas entre el Gobierno y las Administraciones autonómicas y locales que tienen la voluntad de acoger a personas.

La alcaldesa sentencia que "todas las instituciones tenemos la responsabilidad de hacernos cargo, colaborando, del mandato que tenemos con los Derechos Humanos".

El Ayuntamiento de Madrid lleva a cabo desde hace meses campañas en apoyo a los refugiados solicitantes de asilo, como la recogida de material deportivo o la celebración de actos solidarios con el objetivo de recaudar fondos.

Pancarta en el Ayuntamiento de Madrid en la que se puede leer 'Refugees Welcome'. EFE

Esta es la carta íntegra de la alcaldesa de Madrid:

Estimado Presidente,

Me dirijo a usted como Alcaldesa de Madrid, preocupada por la situación a la que se están viendo sometidas decenas de miles de personas en lugares como Idomeni o Lesbos y consciente de la obligación y mandato que todas las instituciones tenemos para con los Derechos Humanos. Cada día recibimos imágenes de una situación que no sólo no parece solucionarse, sino que se agrava conforme avanza el tiempo. En el centro, los Derechos Humanos de miles de personas que huyen de la guerra y el dolor, lo que ha convertido esta situación de crisis humanitaria en la mayor desde la II Guerra Mundial, según ha sido calificada por organismos como ACNUR.

En Madrid, miles de madrileños y madrileñas han mostrado su solidaridad a través de diferentes vías que hemos habilitado desde el Ayuntamiento, como recogida de ropa, enseres o medicamentos. En otras muchas ciudades esta solidaridad también ha venido por parte de la ciudadanía, que ha asumido el protagonismo ante la magnitud de un problema que es de todos y poniendo de manifiesto la riqueza social que tenemos en nuestro país. Otra muestra de esto es que el Ayuntamiento de Madrid ha aprobado destinar 10 millones de euros para la implementación de un Plan Integral de Apoyo al Refugiado, en el cual se contempla: alojamiento digno, atención psicológica y sanitaria, escolarización de los menores, normalización idiomática y regularización de la documentación.

Tenemos los mecanismos necesarios. Ahora es imprescindible cumplir con los compromisos asumidos ante la Comisión Europea de recibir y acoger al menos a 14.931 personas que huyen de la guerra y el dolor. Es inaplazable la puesta en marcha de una adecuada coordinación impulsada por el Gobierno junto con las Administraciones autonómicas y locales que tienen la voluntad de ser Ciudades Refugio. Es necesaria, a su vez, la puesta a disposición de ayudas públicas para las personas solicitantes de protección internacional, para no dejarlas en situación de desamparo. Y se requiere una férrea cooperación para estar a la altura de nuestros socios europeos a la hora de afrontar una crisis humanitaria de estas dimensiones.

Hay una Europa que muchos y muchas queremos construir, en la que no tienen cabida situaciones en las que se atente contra los Derechos Humanos, pues son ellos la garantía y emblema de sociedades que quieran demostrarse democráticas.

Por todo ello, le pido que trate de desbloquear desde la Administración General una situación que, irreversiblemente, no puede esperar. Todas las instituciones tenemos la responsabilidad de hacernos cargo, colaborando, del mandato que tenemos con los Derechos Humanos.

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