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Cascos y Arenas sufren amnesia sobre Bárcenas ante el juez Ruz

Los dos ex secretarios generales del PP afirman que no ha existido una contabilidad B, no reconocen los "papeles" del ex tesorero ni haber cobrado las cantidades que se reflejan en ellos.

JUAN ANTONIO BLAY

 Ni Francisco Álvarez-Cascos ni Javier Arenas, máximos responsables de la organización interna del PP como secretarios generales entre 1989 y 1999, el primero, y 1999 y 2003 el segundo, han admitido la existencia de una contabilidad B en el partido -recogida en los "papeles de Bárcenas"- durante sus largas comparecencias de este martes ante el magistrado Pablo Ruz y las partes personadas en la instrucción judicial que investiga el magistrado del juzgado número 5 de la Audiencia Nacional.

Ahora bien, las fuentes judiciales consultadas por este diario han afirmado que tanto uno como otro "se han cuidado muy mucho en afirmar que los papeles de Bárcenas sean una invención. Eso no lo ha dicho ninguno de ellos". Este hecho, según diversas fuentes, es muy significativo porque evitando tal afirmación "no tienen riesgo de incurrir en un presunto falso testimonio".

Los dos ex secretarios generales han mostrado una "gran amnesia" ante el magistrado, el fiscal y los abogados presentes en sus respectivos interrogatorios a los que han acudido en calidad de testigos, es decir sin asistencia letrada y con la obligación de decir la verdad, según han afirmado fuentes judiciales presentes en este trámite judicial al finalizar los testimonios. "La tónica general ha sido simple y llanamente 'no recuerdo'; esa ha sido la frase más repetida", ha dicho uno de los abogados que ha asistido al interrogatorio.

Cascos fue tesorero entre 1990 y 1993 pero no recuerda lo sucedido en aquellos años.

Tanto Álvarez-Cascos - que abandonó el PP en enero de 2011 para crear una formación regionalista, Foro Asturias - como Arenas han realizado planteamientos muy similares ante el magistrado Ruz. En ningún momento, agregan las fuentes consultadas por Público, "han reconocido la existencia de una contabilidad B en el partido" tal como sugieren los "papeles de Bárcenas", la contabilidad paralela elaborada por el extesorero del partido y exgerente de la misma formación política durante el mandato de ambos políticos como secretarios generales.

Tampoco han admitido tener conocimiento de donaciones que no cumpliesen con la legalidad. Ambos han sostenido, siempre en declaraciones por separado, que eso "era una responsabilidad del tesorero". No obstante, se da la circunstancia de que Álvarez-Cascos compatibilizó el cargo de secretario general con el de tesorero entre 1990 y 1993 tras el llamado "caso Naseiro", que supuso el procesamiento del entonces tesorero del PP. Pues ni siquiera en ese periodo, según las fuentes judiciales, Álvarez-Cascos ha reconocido estas prácticas alegando que no recordaba lo sucedido aquellos años.

En la misma línea de coincidencias, tanto uno como otro han negado haber recibido las cantidades que reflejan los "papeles de Bárcenas". Cascos ha ido un paso más allá al afirmar que "todos mis ingresos están reflejados en mis declaraciones de la renta", momento en que ha señalado unos papeles que no ha llegado a mostrar al juez y que nadie le ha requerido.

Por su parte, Arenas ha explicado que no le consta la existencia de ningún control respecto a las donaciones que recibía el partido, según varias fuentes, pero lo ha justificado diciendo que "eso era responsabilidad del tesorero; no tengo ninguna constancia concreta". Respecto a la contabilidad del partido ambos han insistido en que todo era responsabilidad del tesorero".

Y en relación a los apuntes incluidos en los "papeles de Bárcenas" relativos a ingresos de fuertes sumas durante años los dos han vuelto a coincidir en el mismo argumento: no se explican por qué razón figuran sus nombres en ese listado que, por lo demás, han asegurado desconocer. En los "papeles de Bárcenas" ambos figuran como perceptores de importantes cantidades de dinero a lo largo de vario años - en torno al medio millón de euros Álvarez-Cascos y entre 1,2 y dos millones de euros en el caso de Arenas-.

"No me consta", "no recuerdo" y "todo era responsabilidad del tesorero", argumentos comunes de Arenas y Cascos.

Arenas ha reconocido su presencia en una reunión, que ha calificado como de amigos, en la que también estuvieron presentes Rajoy, Bárcenas y la mujer del extesorero, en la que éste había declarado que se decidieron tanto su estatus como las condiciones económicas que disfrutaría tras abandonar su responsabilidad como tesorero. Sin embargo, ha dicho que en esa ocasión no se habló del sueldo y otros beneficios para Bárcenas, sólo qué despacho debía ocupar en su nueva situación. También ha negado haber pronunciado la frase que le atribuye Bárcenas - "chico, coge el dinero, lo metes en un sobre y se lo das al presidente, que sabrá qué hacer con él" - para dar un destino a un remanente de 4.900 euros de la caja B que tenía el tesorero. Según uno de los abogados Arenas ha dicho que no pudo pronunciar tal frase "porque no utilizo esas expresiones".

 Por otro lado, en un momento del interrogatorio a Álvarez-Cascos el juez le ha impedido que contestase a unas preguntas relativas al cobro de sobresueldos durante su etapa como ministro de Fomento por entender que sus respuestas podían incriminarle en un presunto delito - es ilegal cobrar cualquier cantidad ajena al sueldo de ministro mientras se mantiene tal cargo- y su testimonio durante este martes era "en calidad de testigo", han agregado las fuentes judiciales consultadas. Sin embargo, el propio juez Ruz le ha llamado la atención por entender que su actitud era irrespetuosa hacia algunos de los abogados de las partes personadas tras formularle algunas preguntas.

"Ha estado muy tenso", ha dicho uno de los abogados presentes en los interrogatorios al referirse a Álvarez-Cascos. Por el contrario, Arenas -que ha estado acompañado por un asesor del PP y un discreto apoyo logístico del partido por si deseaba realizar declaraciones en la calle - ha estado más relajado durante su testimonio. El primero ha estado prácticamente dos horas, mientras que la declaración del segundo se ha alargado durante una hora y cuarenta minutos.

Ruz impidió a Cascos responder preguntas relativas al cobro de sobresueldos cuando era ministro.

La presencia de los dos ex secretarios generales del partido conservador, actualmente en el poder, ante el juez de la Audiencia Nacional ha estado rodeada de una gran expectación mediática. Decenas de periodistas y un despliegue televisivo inusual en estas fechas - hasta 24 cámaras de televisión- han asistido a una larga jornada de declaraciones que se iniciaban pasadas las 10 de la mañana y han finalizado pasadas las cinco y media de la tarde. Álvarez-Cascos y el ex gerente Cristóbal Páez han sido quienes más tiempo han estado ante el juez, algo más de dos horas cada uno. Para este miércoles, a partir de las diez de la mañana está citada la actual secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, que ha renunciado a su privilegio de declarar en su despacho en calidad de senadora, tal y como también ha hecho Arenas.

 El dirigente del PP llegó a la sede de la Audiencia Nacional cerca de las doce y media del mediodía. El actual vicesecretario general del PP, que ha llegado en coche oficial y acompañado por dos personas, ha sido recibido con gritos de "¡Arenas, a la trena!", "¡Corrupto!" y "¡Sinvergüenza!". Parecido recibimiento tuvo hora y media antes Álvarez Cascos. A su llegada Álvarez Cascos, ha sido recibido por los gritos y los abucheos de un grupo de preferentistas de Bankia, concentrados en la calle. Los afectados por las preferentes del banco nacionalizado, que recibieron al político asturiano con gritos de "chulo" e "hijo de ..." y con pancartas pidiendo su ingreso en prisión, estaban desde primera hora de la mañana frente a la Audiencia Nacional.

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