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Ciudadanos Ciudadanos sopesa cambiar de marca tras las debacles de Madrid y Catalunya

La dirección de Cs asume que su marca electoral "está muy tocada" y hay algunas voces en el partido quieren abrir ese debate en la próxima convención nacional de julio. 

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, en rueda de prensa.
La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, en rueda de prensa. EFE

Se abre la veda para un nuevo rumbo en Ciudadanos. Algunas voces del partido quieren abrir el debate sobre un eventual cambio de marca electoral tras sus malos resultados en las elecciones catalanas y madrileñas. Estas fuentes creen que es una posibilidad que se debe barajar en la convención nacional que se celebrará el próximo mes de julio, pero la dirección del partido, de momento, no lo ve claro. Para formalizarse esta propuesta, requeriría la celebración de una asamblea extraordinaria.

"Eso no va a ocurrir", afirma una voz de peso de la Ejecutiva. Se trata de un planteamiento que divide a los cargos consultados por Público: "Sería un borrón y cuenta nueva con el pasado", razona un cargo, convencido de que se necesita un cambio. "No lo veo para nada", señala una segunda persona. "No es un debate que esté sobre la mesa", añade.

Hay también quien está dispuesto a "explorar" la posibilidad. "Ahora es el momento de recoger propuestas. De hecho en ello estamos. Yo personalmente no lo veo, pero hay que escuchar a todo el mundo", plantea un tercero. Si en algo coinciden todos ellos es que Ciudadanos necesita un "revulsivo" tras quedarse fuera de la Asamblea madrileña cuando hace apenas dos meses estaban gobernando en la región conjuntamente con el PP. Un resultado que atribuyen al "efecto Ayuso" pero que creen que no se repetirá a nivel nacional. 

En la máxima dirección de Ciudadanos no ven "comparable" Madrid con el resto de territorios del país y aseguran que el actual líder del PP, Pablo Casado, no puede vivir de las rentas de la presidenta madrileña y recuerdan el reciente resultado del PP en Catalunya. Sin embargo, sí que reconocen que "la marca" de Ciudadanos "está muy tocada". 

Lo cierto es que el partido que dirige Inés Arrimadas acumula varios fracasos consecutivos: desde la repetición electoral de noviembre de 2019, en la que bajaron de 57 a 10 escaños a nivel nacional, el partido no ha logrado levantarse del golpe. Arrimadas tomó las riendas de la formación varios meses después, tras la dimisión de su anterior líder y único presidente, Albert Rivera. Desde entonces se ha enfrentado a cuatro procesos electorales en Galicia, Euskadi, Catalunya y Madrid. Solo logró aumentar la representación en Euskadi, donde consiguió dos diputados, gracias a su alianza con el Partido Popular.

En Catalunya, el territorio en el que nació Ciudadanos, los 'naranjas' perdieron 30 de los 36 diputados que obtuvieron en los anteriores comicios celebrados en diciembre de 2017. Entonces Inés Arrimadas consiguió ser primera fuerza, con más de un millón de votos. En los comicios del pasado 14 de febrero fueron penúltimos; solo consiguieron superar al PP. Entonces se abrió una crisis en el partido que se cerró en falso: sin dimisiones ni cambios estratégicos.

Semanas después, el entonces número dos de Arrimadas, Carlos Cuadrado, impulsó una moción de censura contra el PP en la región de Murcia junto al PSOE, donde ambos partidos gobernaban en coalición. Esa moción sirvió de excusa a Isabel Díaz Ayuso para adelantar las elecciones en Madrid y expulsar a Ciudadanos del Gobierno. Esa misma semana, la moción murciana se frustró porque tres de los diputados 'naranjas' se pasaron al PP. 

Potenciar lo "liberal" de Cs frente "a lo conservador" del PP

En Ciudadanos están orgullosos de la campaña que realizaron en Madrid, con Edmundo Bal a la cabeza. Pero hay voces que inciden en que escogieron mal el lema de campaña. "El centro no vende, y menos en un ambiente completamente polarizado", razonan. Por ese motivo plantean "reforzar" su parte "liberal" más que "centrista". Es decir, hacer hincapié en todas las cuestiones que les separan del PP  —que es el partido que está recibiendo la mayor parte de sus votantes, a excepción del contexto catalán— por ser una formación conservadora.

A este respecto destacan cuestiones como la eutanasia, el aborto, los vientres de alquiler o la prostitución. Una batalla "ideológica" en la que van a pelear contra el PP y Vox. En la dirección del partido plantean realizar una suerte de decálogo en la convención de julio con estas banderas. Su objetivo prioritario es que los electores "no duden" de lo que es Ciudadanos. 

Esa es la principal crítica que hacen desde el partido de Inés Arrimadas a los cargos de la formación que, como el exportavoz valenciano Toni Cantó, han dejado Ciudadanos para pasarse al PP. Pero no es el único. En las últimas semanas se ha producido un goteo constante de cargos que formaban parte de la estructura del partido y que lo han dejado, conservando el acta salvo honrosas excepciones, alegando un pacto de facto inexistente con el PSOE.

La ausencia de autocrítica tras los malos resultados

Al igual que Rivera no reconoció los errores que le llevaron a perder más de 2,5 millones de votos en poco más de seis meses, más allá de escribir un libro para justificar la decisión de no pactar con Pedro Sánchez, la actual dirección del partido ha evitado hacer autocrítica tras los malos resultados de los últimos procesos electorales. Los 'naranjas' aluden, en privado, a la "herencia recibida" por Rivera y señalan que han tenido que "construir" el partido desde la base, pero no explican por qué el PP en Madrid o el PSOE en Catalunya ha capitalizado la mayor parte de sus votos. 

En ese sentido se limitan a repetir que "no hay espacio" para el centro en una sociedad "polarizada" en la que "los insultos" dan más votos que "la responsabilidad". Siguen sin ofrecer un diagnóstico claro de por qué el grueso de sus votantes, casi de manera unánime, se van hacia la derecha, y qué pueden hacer para cambiar esa tendencia.

Es más, Arrimadas ha mantenido en la Ejecutiva al citado Carlos Cuadrado y a José María-Espejo, sus dos hombres fuertes en el partido hasta la moción de censura frustrada en Murcia. Ambos han sido muy criticados a nivel interno y, si bien su peso ahora en la formación es menor, siguen formando parte del máximo órgano de dirección del partido 'naranja'. Por otro lado, Arrimadas premió a Edmundo Bal, cabeza de lista en las elecciones madrileñas, nombrándole vicesecretario general pese al mal resultado. 

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